El envejecimiento es individual. Y, sin embargo, en su viaje hay etapas y emociones reconocibles.
En la primera etapa, el Impacto del rayo, la emoción dominante es la sorpresa. Nos sorprende darnos cuenta de que realmente nos hacemos mayores y luego nos sorprende, además, lo mucho que hemos tardado en verlo.
La siguiente etapa, Aceptación, empieza cuando nos comparamos con lo que fuimos; positiva o negativamente.
La etapa de Adaptación tiene lugar cuando ya no nos miramos en el pasado y estamos a gusto con la edad que tenemos ahora.
Y la etapa final, la Valoración, se produce cuando la adaptación evoluciona hasta la plena aceptación.
En la primera etapa, el Impacto del rayo, la emoción dominante es la sorpresa. Nos sorprende darnos cuenta de que realmente nos hacemos mayores y luego nos sorprende, además, lo mucho que hemos tardado en verlo.
La siguiente etapa, Aceptación, empieza cuando nos comparamos con lo que fuimos; positiva o negativamente.
La etapa de Adaptación tiene lugar cuando ya no nos miramos en el pasado y estamos a gusto con la edad que tenemos ahora.
Y la etapa final, la Valoración, se produce cuando la adaptación evoluciona hasta la plena aceptación.
ACEPTACIÓN Las personas aceptan su envejecimiento de diversas maneras, pero hay una común: cuando los padres enferman o mueren. Hasta entonces, tengamos la edad que tengamos, nos consideramos jóvenes en comparación con nuestros padres. Llega un momento en que el “antiguo yo” está finalmente preparado para irse, y el “nuevo yo” para quedarse.
ADAPTACIÓN Hemos aceptado lo que hemos perdido. Estamos contentos por lo que todavía tenemos. Sabemos que nos hacemos mayores y lo hemos aceptado. Mientras sigamos comparándonos con un yo más joven y mejor, reduciremos las posibilidades de convertirnos en un yo más viejo y más sabio. En términos espirituales, esta flexibilidad equivale a aceptar y adaptarse al cambio. En la etapa de Adaptación el reto está en lo bien que sepamos ajustarnos y mantener la flexibilidad a medida que las señales de desgaste y desmoronamiento de nuestro mundo sean más perceptibles. Es preciso que recordemos que el cambio es de doble dirección. No implica sólo desgaste y desmoronamiento; nuevos también comienzos.
"Las cosas cambian. Para las personas eso es muy desalentador. No puedes estar seguro de nada. Y tienes que ver lo que no quieres ver. Así que cambia los pilares de tu vida (debes hacerlo)". Shunryu Suzuki.
El envejecimiento como práctica espiritual (2') (activar subtítulos en español): https://www.youtube.com/watch?v=iB1014m9HfU

