3 de julio de 2026

TERAPIA DHARMA. LA CONSEJERÍA BUDISTA EN ACCIÓN: ENTREVISTA A MAY LING CHAN.

Mayling Ling Chan es graduada de un máster en Consejería Budista, impartido por el Centro de Estudios Budistas de la Universidad de Hong Kong, y actualmente presta este servicio profesional en el Centro de Crecimiento Espiritual Consciente Ltd. (Awareness Spiritual Growth Center Ltd., ASGC) en Hong Kong.


BDE: ¿Qué hace diferente la CB en comparación con otras formas de intervención psicoterapéuticas que apelan a las enseñanzas budistas? MCH: No hay duda de que el budismo viene suscitando interés tanto en la India y en el Extremo Oriente como más allá. Vemos que psicólogos, psicoanalistas, transhumanistas e incluso neurólogos reconocen el valor de aplicar las enseñanzas budistas en la rehabilitación de la salud mental. Las Terapias Basadas en el Mindfulness (Mindfulness-Based Therapy) han tenido una gran acogida. Ahora bien, la Consejería Budista va mucho más allá al aplicar las enseñanzas y prácticas contemplativas budistas en la intervención psicoterapéutica. De ahí que el enfoque directriz, el cuadro analítico o la columna vertebral de la CB se conozca como Terapia Dharma (Terapia Dharma). 

BDE: ¿Que el budismo se aplica en escenarios seculares no es una paradoja? MCH: ¡Bueno! No perdamos de vista que, dada la vocación ecuménica del budismo y circunstancias como la descolonización y la globalización, el budismo forma parte del entramado cultural moderno y contemporáneo, tanto religioso como secular. Por otro lado, amén del debate sobre si el budismo es religión, filosofía o cultura, lo relevante para la CB es que el Dharma ofrece prácticas contemplativas para aliviar el sufrimiento psicológico y espiritual. 

BDE: ¿El especialista y el cliente deben ser necesariamente budistas?  MCH: La Terapia Dharma trabaja tanto en el entorno monástico como en el secular. La afiliación religiosa no es ni una condición indispensable ni un obstáculo. Un consejero budista actúa como un maestro y amigo compasivo, guiando a su cliente para que gane conciencia y active sus recursos espirituales y sus potenciales propios, ayudándole a percatarse de la raíz y la solución de su sufrimiento. En fin, le acompañamos en su motivación, su responsabilidad y su decisión de sanarse y transformarse por sí mismo. No se recurre ni a dogmas ni a rituales ni a las reglas de la disciplina budista, incluso cuando este servicio se ofrece en un monasterio o convento. Sin embargo, si el cliente viene realizando esas prácticas budistas o de otras religiones, de ninguna manera nos oponemos a ello. Entendemos que eso forma parte de los recursos en manos del cliente para su rehabilitación. 

BDE: ¿Podrían detallarnos un poco cómo ustedes realizan el trabajo?

MCH: El paciente completa un formulario con sus datos personales. Después, se realiza una entrevista telefónica en la que el cliente expresa su situación y sus expectativas. Si se acepta, se le solicita el consentimiento informado.
El cliente completa un formulario adicional sobre su personalidad y estado emocional. Posteriormente, se realiza una entrevista telefónica. Finalmente, firma el documento de consentimiento informado, que incluye una escala de bienestar (prueba de bienestar). Dependiendo del progreso del cliente, podríamos acordar terminar en menos de 12 sesiones.
Desde el inicio y a lo largo de todo el proceso, propiciamos lo que se conoce como «oasis espiritual»: condiciones para que se sienta sosiego en todo momento de la intervención. Por ejemplo, el espacio de trabajo en el ASGC fue diseñado para crear un ambiente de tranquilidad. Además, aconsejamos al cliente que implemente esos «oasis espirituales» en su vida cotidiana, creando espacios de calma y serenidad.
Quiero reiterar que nos esforzamos para que los clientes encuentren las causas de sus problemas, así como las condiciones necesarias y las perspectivas adecuadas para su rehabilitación, no solo psicológica, sino también espiritual. Para tales efectos, nos guiamos por los «Siete Pasos contemplados en las intervenciones psicoterapéuticas basadas en la Terapia Dharma»:
Introducir y preparar al cliente.
Tomar conciencia del sufrimiento y las condiciones insatisfactorias de la situación actual.
Desarrollar el deseo de liberarse del sufrimiento.
Cuestionar e investigar la causa del sufrimiento.
Observar y aprender prestando atención al sufrimiento y a su causa.
Desarrollar comprensión y sabiduría sobre cómo poner fin al sufrimiento y a su causa.
Tomar las medidas necesarias para poner fin al sufrimiento.
Por supuesto, aplicamos estas directrices no de forma mecánica, sino a partir de la evaluación de la situación del cliente y de lo que requiere para su rehabilitación.

BDE: ¿Puede regalarnos algún testimonio que ilustre en concreto este tipo de intervención, su eficacia y desafíos?  MCH: En el caso de una clienta de 40 años que atendí recientemente, compartió durante un chat telefónico que sufre ansiedad, estrés y depresión de manera recurrente. Su expectativa era calmarse, sentir paz y encontrar la voluntad de hacer lo necesario para lograrlo. Desde el comienzo de las sesiones, la clienta aceptó discutir los tipos de sufrimiento en su vida y delimitar cuáles había padecido en el presente y en el pasado. Por un lado, expresó su ansia frustrada de ser una persona ideal y cada vez más competente en lo profesional; por otro, mencionó la pérdida de solvencia financiera para satisfacer sus necesidades. Al mismo tiempo, sintió vergüenza y miedo de no ser aceptada positivamente por su familia, sus compañeros de estudio y sus colegas. Se hizo patente que la ansiedad, el estrés y la sensación de miedo y enfado se instalaban en su mente sin un motivo identificado. Le propusimos un ejercicio de análisis de los Cinco Agregados del Apego (khandhas) para ayudarla a tomar conciencia de la raíz mental de su malestar. Por ejemplo, el análisis de lo que se denomina el agregado de la forma (rupa) permitió que la clienta se percatara con mayor claridad de que, en circunstancias adversas pero inevitables como las actuales, se ve afectada por las mismas emociones perturbadoras. El análisis del agregado de las sensaciones (vedana) facilitó que la clienta tomara conciencia de emociones o sentimientos no placenteros, como la ansiedad y el estrés, tanto en su expresión corporal como en la mental. Así fue posible caracterizar mejor esos miedos que reiteradamente no dejaban de atormentarla. El análisis del agregado de las percepciones (sañña) hizo patente la vergüenza que sentía al presentarse ante su familia, sus compañeros de estudio y sus colegas. Su reacción habitual era aislarse y evitar esos encuentros. Esto se asociaba a la imagen, al ideal o al concepto que venía haciéndose de sí misma como persona incompetente para mantener a su familia y desempeñarse en su trabajo profesional. De ahí que se percibiera a sí misma como una persona irremediablemente frustrada y sufrida. Las voliciones (sanhkaras) manifiestan, precisamente, las reacciones ante dichas circunstancias. Por ejemplo, ella trata de evitar conversar con su hijo y, al mismo tiempo, desea desesperadamente tener el control. El análisis de la conciencia (viññana) permitió que la clienta se percatara de la relación entre su sufrimiento y la imagen que había construido de sí misma. 
En resumen, a través del análisis de los agregados, el cliente logró reconocer la condicionalidad, la insustancialidad y la transitoriedad de las situaciones, así como el apego a los pensamientos, conceptos y juicios sobre sí misma y los demás que la perturban.
Después de trabajar en las áreas de insatisfacción, hicimos el ejercicio del fuego (síntomas) y la madera (causa) a través del dibujo de una hoguera, donde la cliente muestra haber alcanzado mayor conciencia del apego al trabajo —workaholic—, el miedo, su falta de autocompasión, y que la raíz de su sufrimiento pende del reaccionar mental ante las circunstancias.
En el contexto budista, la causa del sufrimiento es la ignorancia, el apego y el odio.

BDE: ¿Basan su trabajo en alguna tradición budista en particular? MCH: Dharma Therapy se fundamenta en el origen dependiente (pratītyasamutpāda), una enseñanza emblemática del budismo. Esta doctrina explica el proceso de existencia cíclica, sustentado por los doce vínculos, y la interdependencia entre la mente-materia (nama-rupa) y la conciencia (viññana), que resulta muy importante para comprender el surgimiento de la existencia y del sufrimiento. Todas las tradiciones budistas adoptan el enfoque de la meditación conocida como mindfulness y aportan técnicas útiles tanto para la preparación del consejero como para la rehabilitación del cliente. Como dije, la situación particular del paciente espera nuestro proceder. Puedo asegurarles que a los clientes siempre les resulta muy beneficiosa la práctica de la meditación en la compasión (karuna). 

BDE: ¿Cómo les encuentran los clientes? MCH: Los clientes se enteran a través de las redes sociales, los medios de comunicación, charlas y, por supuesto, por recomendaciones de amigos, familiares y otros clientes. La población que nos consulta es global e incluye feligreses, laicos y simpatizantes del budismo, así como personas provenientes de centros escolares, hospitalarios y asociaciones, así como de otros entornos dedicados a su divulgación y práctica. 

BDE: ¿Sirve la CB para tratar con todo tipo de malestar mental?
MCH: La CB trabaja con clientes autorreflexivos y dispuestos a realizar las prácticas de manera consciente, con el objetivo de obtener una perspectiva espiritual favorable para afrontar su sufrimiento. No sé hasta qué punto se podría intervenir de esta manera con clientes cuyo nivel cognitivo es confuso e inestable, como quienes padecen esquizofrenia, trastorno bipolar o psicosis.
EDUARDO FCO. ROACH FREYRE
Resumen de la entrevista publicada en "buddhistdoor en español".

22 de junio de 2026

EJERCICIOS DE CONTEMPLACIÓN. FRANZ JALICS.

Hace poco una amiga me regaló el libro “Ejercicios de contemplación”, de Franz Jalics, y cual no ha sido mi sorpresa al leer que el primero de los ejercicios que propone, y al que dedica bastantes páginas, es un Paseo Contemplativo por la naturaleza. Vamos, los mismos Paseos que llevo haciendo por parques y zonas verdes de mi ciudad desde hace un montón de años en solitario o, desde hace casi doce años, en grupo, y a los que he denominado Paseos Conscientes, o también Meditativos o Contemplativos. En la versión japonesa, Baños de Bosque.
 
Franz Jalics
(1927–2021) fue un sacerdote jesuita, teólogo y escritor espiritual húngaro. Nacido en Budapest, ingresó en la Compañía de Jesús en 1947. Tras estudiar filosofía en Bélgica y teología en Chile y Argentina, fue ordenado sacerdote en 1959.
En mayo de 1976, mientras realizaba trabajo social y pastoral en un barrio pobre de Buenos Aires, en plena dictadura militar argentina, fue secuestrado junto al jesuita Orlando Yorio por los "escuadrones de la muerte". Estuvieron cautivos, encapuchados y maniatados durante cinco meses hasta ser liberados. Tras esta traumática experiencia, dio un giro radical a su vida, orientándose hacia la práctica del silencio y la meditación. Desde 1963 hasta 2014 se dedicó a impartir retiros espirituales y ejercicios contemplativos, primero en Argentina, luego en Estados Unidos y, a partir de 1978, en Haus Gries, Alemania.

"Al finalizar la segunda guerra mundial, me encontraba en Alemania y me había convertido en un fugitivo. En aquel entonces, millones de extranjeros vivían en campos de refugiados. Yo era uno de ellos. Todos los días, durante muchas horas, salía a pasear. El paisaje era muy bello. A diario caminaba de cuatro a cinco. La naturaleza me hacía mucho bien. Me sentí purificado por ella. Encontraba mucha quietud en ella y siempre volvía descansado”. 

"Percibir significa volverse consciente. Es una actividad de la conciencia. Los órganos de los sentidos llevan conocimientos a la conciencia, que nosotros llamamos percepciones de los sentidos: contemplar con los ojos, escuchar con los oídos, oler con la nariz, palpar con los dedos y gustar con la lengua. Permanecer en la percepción significa también permanecer en el presente”. 

La gran maestra es la naturaleza.

 "El gran maestro de la contemplación es la naturaleza. Con ella comenzamos nuestro camino. Salgamos a la naturaleza y paseemos como de costumbre. Luego caminemos cada vez más lentamente y detengámonos. Observemos, por ejemplo, un árbol. Dejemos que el árbol actúe sobre nosotros. Es posible que de pronto nos preguntemos acerca de la edad del árbol. Es una pregunta que surge de la mente, de la razón. Con ella nos ubicamos en el plano mental; ya no estamos en la percepción pura. Si nos damos cuenta, volvamos a la percepción. Dejemos que el árbol siga actuando sobre nosotros. Puede ser que imperceptiblemente entremos a cuestionarnos la muerte de los bosques y el estado de este árbol. 
Luego escuchamos un pájaro. No para saber dónde está o cómo se llama, sino para dejar actuar sobre nosotros su gorjeo.
El hecho de que nos distraigamos no es grave. En cuanto nos damos cuenta volvemos atrás sin reflexionar sobre cuáto tiempo y por qué estuvimos distraídos
Con la percepción aparece también una experiencia totalmente nueva: en la contemplación no necesitamos lograr nada.
Nos mantenemos en contacto con la naturaleza. Podemos mirar el cielo azul, escuchar el murmullo de un arroyo, observar a las hormigas, admirar la belleza de una flor, sentir el viento en nuestra cara y dejar actuar sobre nosotros el movimiento de las nubes. Si escuchamos a lo lejos el ruido de un automóvil, también podemos percibirlo. Lo importante es no querer juzgar o cambiar nada., sino asimilar todo de la manera en que se nos manifiesta.
La actitud contemplativa nos conduce a una increíble calma. Todo lo que está presente puede estar presente. No necesitamos cambiar nada. Lo dejamos todo como está”.
 
Instrucciones para la meditación extraída del diálogo de Franz Jalics con practicantes:

"Trata primero de caminar lentamente y luego más lentamente aún. 

Percibe esta sensación de frescura y alegría con toda claridad. La has vivido, pero no la has registrado. Llévala al centro de tu atención. 

Dije que no queríamos conseguir nada en estos ejercicios. Les mandé pasear en la naturaleza con la única tarea de prestar atención a la percepción. Tú saliste y ya te habías fijado la meta del bosque. Ahora dedícate sólo a pasear lentamente y a observar lo que hay a tu alrededor. Trata de mirar y escuchar sin otra intención. Trata de quedarte en la percepción sin fijar una meta. 

No tienes necesidad de desconectar tus pensamientos. Dirígete hacia la percepción de una flor. Mientras te asombras por la flor, no tienes pensamientos. No luches contra ellos. Sepárate de ellos de manera que no los rechaces. Y no los combatas, sino dirígete simplemente hacia la percepción. Si tu atención está más en la flor que en tus pensamientos, estos se retirarán al límite de tu conciencia y no molestarán más. 

Existe una gran diferencia entre observar y contemplar. Si uno observa quieren saber y obtener información. Uno quiere conseguir algo, por ejemplo conocimiento. En cambio el mero contemplar no pretende conseguir nada. 

Aprende a contemplar lo que está, sin querer cambiarlo. 

La contemplación carece de intención. Cuando uno ya no espera nada, aparece un mundo nuevo". 


Los siguientes ejercicios que propone Franz Jalics, a excepción del segundo, que recuerdan a una práctica de vipassana, son ya ejercicios contemplativos cristianos

Tercer y cuarto ejercicio. "Jesucristo realizó sus milagros mediante contactos corporales o imposición de manos. Tradicionalmente todos los cuadros de la crucifixión muestran las heridas en el centro de las palmas de las manos. Por ello el cristiano se recoge en la oración juntando las manos. 
Siéntese. Junte las manos. Sienta el centro de las palmas de las manos”. 

Quinto ejercicio. "Una vez que esté bien centrado, emite al espirar un "sí" prolongado hacia el interior de sus manos. Deberá ser una "palabra interior". No mueva los labios. Dígalo con una resonancia interna. Atienda enseguida al centro de sus palmas para saber se llega este "sí" y cómo llega. Pronuncie este "sí" cada vez que espire". 

Sexto ejercicio. "Ahora le invitamos a que, en lugar del "sí", pronuncie el nombre de la Madre de Dios. Podrá ser "María", o bien "Madre de Dios"” 

Séptimo ejercicio. "Pase ahora al nombre de Jesucristo. Diga cada vez que espire “Jesús” hacia el interior de sus manos, dando resonancia interior, y cada vez que inspire diga “Cristo””. 



Franz Jalics - ¿Fue la contemplación?
https://www.youtube.com/watch?v=nstePoTZEW4

Jardines zen naturales en bosques del Pirineo. https://www.youtube.com/watch?v=bi8bCMpaeuc&t=2s