1 de febrero de 2026

EL IMPACTO DEL RAYO. EL ENVEJECIMIENTO COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL (II). LEWIS RICHMOND. SACERDOTE ZEN.

Este libro trata de la conexión entre el envejecimiento y la práctica espiritual. También plantea la premisa de que la experiencia de envejecer es en sí mismo el camino que conduce a la práctica espiritual, un camino que trasciende a cualquier religión o fe concreta.

El impacto del rayo es aquel momento en que tomamos verdadera conciencia de nuestro envejecimiento y somos capaces de entender la honda trascendencia que ello tiene en toda nuestra vida.
El rayo puede impactarnos de un modo aparentemente inquietante o negativo o positivo.
Por lo general, el envejecimiento nos obliga a prestar atención a lo que realmente sucede.

Reflexiones contemplativas 
¿Cuándo te impactó a ti el rayo? ¿Se te ocurre un acontecimiento concreto que cambiará tu concepto del envejecimiento? 
¿Era un sentimiento positivo o negativo? Ponle un nombre al sentimiento: nómbralo. Si era positivo, ¿cambió o modificó su percepción del envejecimiento? De ser así, ¿cómo describirías ese cambio? Hazte la misma pregunta si el sentimiento fue negativo. 
¿Qué tal te va ahora? ¿De qué manera aquel momento en que te impactó el rayo ha influido en tu vida actual? ¿Su recuerdo ha desaparecido o sigue fresco? ¿Ha habido más momentos como ése, se han ido acumulando? 
¿Qué lección espiritual aprendiste del instante en que te impactó el rayo? 
Creo que toda nuestra vida espiritual es así. Fluye como un río subterráneo a lo largo de nuestra vida y emerge para ayudarnos a recordar lo que de verdad importa y quiénes somos realmente; pero sólo si prestamos atención. 

Del libro “El envejecimiento como práctica espiritual” (en español traducido con el desafortunado título de “El tercer acto de tu vida”). Lewis Richmond. Ediciones Urano.




El envejecimiento como práctica espiritual con Lewis Richmond (activar subtítulos en español) (5'): 
https://www.youtube.com/watch?v=jOINtk7oqo4










 

 


 

11 de enero de 2026

LA GRAN RUTA DEL HIMALAYA (GREAT HIMALAYA TRAIL).

Acabo de descubrir este libro y me ha parecido fascinante. También los videos del viaje que he visto después de leer el libro. Qué afortunados Sergi y Dani, que han podido saborear la espiritualidad más pura que surge de la contemplación de las cumbres del Himalaya. Para ellos este viaje era un reto, una aventura épica, pero, quizás sin proponérselo, llevaron a cabo una peregrinación en pos de la belleza de 1.700 kilómetros por la Gran Ruta del Himalaya, la más difícil de todas las peregrinaciones que existen. Una cosa curiosa que comenta Dani en el libro es que en los pueblos de los valles de Nepal la población es hinduista, pero en las altas montañas es budista. Seguramente algo de la espiritualidad de las cumbres también les contagio a ellos. 

El sendero de las nubes: 1.700 km a pie por el Gran Camino del Himalaya (ODISEAS). Sergi Unanue.

La historia épica de dos amigos que recorrieron uno de los caminos más difíciles y exigentes del mundo: el GRAN CAMINO DEL HIMALAYA.
Sin experiencia en alta montaña ni la ayuda de guías o porteadores, Sergi Unanue y su compañero se lanzaron a una locura que muy pocos se atreven ni siquiera a imaginar: cruzar a pie, de este a oeste, la gran cordillera del Himalaya. Un recorrido de 1.700 kilómetros durante 99 días, por una de las rutas más exigentes del planeta, y que apenas un centenar de personas habían logrado completar hasta entonces.
Con lo justo para sobrevivir y solo una mochila a la espalda, emprendieron una travesía que llevó al límite su amistad, su cuerpo y su mente. Escalaron pasos a más de 5.000 metros sin saber qué encontrarían al otro lado, sortearon tormentas y avalanchas, durmieron en tiendas rodeadas de nieve y hielo, compartieron refugio con desconocidos y atravesaron aldeas donde la comunicación era imposible. Una hazaña épica lejos de los caminos más transitados del Himalaya que nos ofrece una reflexión profunda sobre nuestra fascinación por lo desconocido.
 
Sergi (izda) y Dani (dcha)




CRUZAMOS EL HIMALAYA A PIE Y SOLOS | La aventura más extrema | Documental
https://www.youtube.com/watch?v=NThvBuhT0Wo

 




ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE EN EL HIMALAYA | Documentales | II

 





PERDIDOS EN LA CARA MÁS DESCONOCIDA DEL HIMALAYA | Documentales |



LA EXPEDICIÓN MÁS SALVAJE DE NUESTRAS VIDAS | Gran Camino del Himalaya | IV
https://www.youtube.com/watch?v=rO69a-BatrU

 




SE ME CONGELAN LOS DEDOS EN EL HIMALAYA | V
https://www.youtube.com/watch?v=_opYdj3JFfw

 





NADIE MÁS SE ATREVE A PASAR POR AQUÍ | Peligro en el Himalaya | VI
https://www.youtube.com/watch?v=8HSTtj0yo4c
 
 
 
 
 

21 de diciembre de 2025

EL ENVEJECIMIENTO COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL (I). LEWIS RICHMOND. SACERDOTE ZEN. DISCÍPULO DE SHUNRIU SUZUKI.

En cierta ocasión, al término de una conferencia, alguien le preguntó a Shunryu Suzuki, uno de mis maestros budistas:

-Roshi, ha hablado de un montón de cosas sobre el budismo, pero, francamente, no he entendido nada de lo que ha dicho. Dime una sola cosa del budismo que de verdad pueda entender.
Suzuki esperó a que las carcajadas nerviosas cesaran y luego dijo tranquilamente:
-Todo cambia.  
Esta es la primera verdad de las enseñanzas budistas, y también la primera verdad del envejecimiento. 
Cuando Suzuki dijo: "Todo cambia", perfectamente podría haber dicho " Todo envejece ".
El envejecimiento no es tan sólo cambio, sino un cambio irreversible; nos guste o no.
Yo aventuro que el envejecimiento es el momento ideal para cultivar la vida interior: un momento para la práctica espiritual.

Había ido a un pequeño templo budista de San Francisco para asistir a una conferencia de Shunryu Suzuki. En aquella época Suzuki era un sexagenario, y la mayoría de los presentes en la sala tenían entre veinte y cuarenta años. En la ronda de preguntas y respuestas alguien preguntó: -¿Por qué meditamos? Suzuki soltó una carcajada y respondió: -Para poder disfrutar de la vejez. Nos reímos con él. Pensamos que bromeaba. Ahora me doy cuenta de que estaba siendo sincero. Había pasado todo el invierno anterior enfermo y meses más tarde todavía tosía y resollaba. Físicamente no se encontraba bien y, sin embargo, todo su porte irradiaba satisfacción. Saltaba a la vista que disfrutaba de su avanzada edad. 
Ahora creo que, en realidad, Suzuki estaba revelándonos un gran secreto: que es posible encontrar gozo en el don de cada instante y cada respiración, incluso en medio de las tribulaciones.

No mucho tiempo después de aquella conferencia Suzuki falleció. Fue solo entonces, a medida que afloraron los detalles de su vida, que descubrimos que ésta había estado sembrada de tragedias. Y, sin embargo, él no lo exteriorizaba ni se dejaba hundir por ello. Afrontaba con bondad y sonrisa fácil lo que la vida le deparaba. Su ejemplo ha sido la inspiración de toda mi vida y la piedra angular de la redacción de este libro.
Del libro “El envejecimiento como práctica espiritual” (en español traducido con el desafortunado título de “El tercer acto de tu vida”). Lewis Richmond. Ediciones Urano.  

Lewis Richmond: Zen y el arte de envejecer con gracia (activar subtítulos en español). 58': https://www.youtube.com/watch?v=t-iSWLulhuM


 

29 de noviembre de 2025

EVASIÓN ESPIRITUAL. FRANK OSTASESKI.

Conozco a personas con mucha experiencia en la meditación que entienden muy bien su cuerpo, pero no su vida emocional; otras comprenden la mente pero ignoran su cuerpo por completo. Sé de practicantes que pueden sentarse en silencio días enteros pero que tienen limitadas habilidades interpersonales; otros tienen un amor universal por todos los seres pero son incapaces de amarse a sí mismos o a los demás en una forma personal.

Mi amigo John Welwood, el psicólogo que acuñó el término evasión espiritual.         
Debo admitir que al principio yo también me servía de la meditación para escapar del enredo del conflicto relacional en mi pasado. Ponía mucho esmero en mis sesiones de meditación. Desarrollé amplias facultades de concentración, lo que en retiros intensivos daba origen a estados de increíble paz y arrobamiento. Me sentí orgulloso de mis logros.
Pero cuando los retiros terminaron, pronto me dio cuenta de que no era más feliz. Me desilusionaba descubrir que las heridas sin sanar, los traumas sin explorar y los conflictos de mi vida continuaban esperándome cuando regresaba a casa. 
La concentración intensa no produce lucidez por sí misma.

Durante los retiros, me agradan los encuentros individuales con participantes en los que ellos comparten sus experiencias de meditación. La personalidad de Margie juzga con aspereza su práctica de meditación e insiste en que nunca nadie había meditado tan mal como ella. Barry tiene una evidente sensación de superioridad e intenta hacerlo todo con un poco más de atención que los demás. Jasón llena sus diarios de brillantes ideas, pesadas anécdotas humorísticas y una “cadena dorada” de percepciones, en lugar de meditar caminando. Jeanette se pierde en la indecisión, en el pensamiento de todo o nada. Charlotte admite que se escabulle del retiro para ir a comprar helado, ya que su personalidad insiste en que necesita una pausa. Jeremiah se queja de que la meditación no le ayuda a resolver las dificultades de relación con su esposa. Yo soy todos ellos. 

Yo he tenido que equilibrar la práctica espiritual con una buena psicoterapia, trabajo somático, orientación del dolor y otros medios de exploración.  
Hoy en día me refiero a mi práctica de conciencia plena como “una práctica de intimidad”. A nosotros mismos, a los demás y a la muerte no podemos conocerlos de lejos; esta tarea es próxima y personal.

Zazen y charla: Intercambio de Dharma con Frank Ostaseski, Roshi Joan y Sangha: Sobre el encuentro con la vida, la muerte...  (activar subtítulos en español):
https://www.youtube.com/watch?v=OXTGlZeoLnA




9 de noviembre de 2025

JÔSHÛ. MAESTRO ZEN CHINO DE LA DINASTÍA TANG.

Jôshû (en chino Chao-Chou) (778-897) vivió en el siglo de oro del zen, los últimos años de la dinastía T'ang. Fue uno de los maestros zen más famosos de China, superando a todos sus coetáneos en espontaneidad y creatividad. Fue ordenado monje siendo muy joven ya los dieciocho años ya tuvo kensho. A continuación comenzó a peregrinar. Así se encontró con el maestro Nansen. Cuando Jôshû ya tenía cincuenta años, al escuchar las palabras de Nansen “la mente ordinaria es el camino” tuvo una gran iluminación.  
Cuando murió Nansen, Jôshû ya tenía sesenta años. Dejó el monasterio y comenzó una vida de peregrinación que duró veinte años en la que visitó a otros maestros.
Por fin se descubrió en un pequeño templo en la capital provincial de Jôshû, no muy lejos de Pekín. Allí estuvo enseñando de los ochenta a los ciento veinte años de edad, y de allí le viene su nombre.
Extraído del libro “Biografías de maestros zen”, de Ana María Schlüter.     


Un monje dijo a Jôshû: “El puente de piedra de Jôshû es famoso en todo el mundo, pero al llegar aquí no veo más que una pasarela de madera”.
Jôshû contestó: “Tú no ves más que una pasarela de madera y no ves el puente de piedra”.
El moje: “¿Qué es el puente de piedra?”
Jôshû: “Deja pasar a burros ya caballos”.
 
“¿Conociste a Nansen?”, le preguntó un monje lleno de admiración.
“En Shin-chou (el distrito donde reside) crecen grandes nabos”, contestó Jôshû.
 
Un monje preguntó a Jôshû: “¿Qué dirías tú si yo viniera a donde ti con nada?”
Jôshû respondió: “Lánzalo al suelo”.
El monje protestó: “Yo he dicho que no tenía nada, entonces, ¿qué es lo que tengo que soltar?”
“Bien, en este caso llévatelo”, fue la contestación de Jôshû.
 
Jôshû fue preguntado en cierta ocasión por un monje: “Todas las cosas son reducibles a la unidad, ¿a qué se reducirá, pues, este uno a su vez?”.
La contestación del maestro fue la siguiente: “Cuando yo me hallaba en el distrito de Tsin, poseía una indumentaria monacal, que pesaba siete chin”.
 
Un monje, aún novicio, se acercó a Jôshû y le rogó tuviera a bien irle adoctrinando en el zen.
Jôshû dijo: “¿Hoy todavía no has desayunado?”.
El monje respondió: “Sí señor, acabo precisamente de hacerlo”.
“¡Entonces, lava tus tazas y escudillas!”, contestó Jôshû.
 
 
Un día barría Jôshû el suelo, cuando un monje le preguntó: "Vos sois un maestro tan sabio y santo. Decidme, ¿cómo es posible que se forme polvo en vuestro patio?".
El maestro repuso: “Él viene de fuera”.
 
Cuando Jôshû fue preguntado qué importancia atribuía a la aparición de Bodhidharma en el Oriente, respondió: “El ciprés en el patio”.
“Tú hablas”, repuso el monje, “de un símbolo objetivo”.
“No, yo no hablo de un símbolo objetivo”, respondió.
El monje prosiguió interrogando: “¿Cuál es, pues, el principio fundamental del budismo?”.
“El ciprés en el patio”, respondió de nuevo Jôshû.
 
Cuando se le preguntó a Jôshû qué era el zen, respondió: “Hoy está nublado y no contestaré”.
 
Al ser interrogado Jôshû sobre la “primera palabra”, tosió.
El monje observó: “¿Esto no se trata de aquello?”
“¿Por qué? ¿A un viejo no le está permitido toser?”. Esta fue la rápida réplica del maestro.
 
Jôshû estaba barriendo el patio y un monje le preguntó: “¿Cómo es que una mota de polvo entró en este suelo santo?”
A esto respondió Jôshû: “¡Aquí llega otra!”.
 
Un monje le preguntó: “¿Cómo es que sin el consentimiento paterno uno no puede ser ordenado?”
“¡Qué superficial!”, contestó Jôshû.
“No puedo entender”, respondió el monje.
“¡Qué profundo!”, le replicó el maestro.
 
Un monje preguntó a Jôshû: “¿Qué es el Buda?”.
“Ese que está en la sala”, le respondió el maestro.
Dijo el monje: “El que está en la sala es una imagen, una masa de barro”.
“Así es”, afirmó Jôshû.
“¿Y qué es el Buda?”, insistió el monje.
“Ese que está en la sala”, respondió el maestro.
 
Un monje preguntó a Jôshû: "Cuando el cuerpo se desmorona en pedazos y retorna al polvo, allí mora eternamente una sola cosa. Esto me lo dijeron, pero ¿dónde mora esta cosa única?"
El maestro replicó: “Esta mañana hay otra vez viento”.