16 de agosto de 2026

SENDAS DE OKU. MATSUO BASHÔ.

En 1689 Bashô inicia la peregrinación 
que relata en Oku no Hosomichi. Tenía 45 años y el viaje duró dos años y medio, aunque el texto tiene por materia sólo los seis primeros meses. Sendas de Oku es un haibun, es decir, un relato de viajes que combina la prosa poética y el haiku. Es prosa con sabor a haiku.

Así comienza el libro:              
"Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es viaje. Entre los antiguos, muchos mueren en plena ruta. A mí mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo. Después de haber recorrido la costa durante el otoño pasado, Volví a mi choza a orillas del río y barrí sus telarañas. Allí me descubrió el término del año; entonces me nacieron las ganas de cruzar el paso de Shirakawa y llegar a Oku cuando la niebla cubre cielo y campos. Todo lo que veía me invitaba al viaje, para esperar ahí el día de la salida”.     
 
Silencio.                                                             
La voz de la cigarra                                          
penetrar las rocas.
Sendas de Oku (Oku no Hosomichi /おくのほそ道) de Matsuo Bashô: 

https://www.youtube.com/watch?v=33CzyW_JFZQ&list=LL&index=5&t=1781s
                                                         
                                         
 

31 de julio de 2026

EL SENDERO QUE LLEVA A LAS MONTAÑAS. JOAN HALIFAX.

Todos poseemos una geografía que puede transformarnos. Por eso viajamos a lugares lejanos. Consciente o inconscientemente, necesitamos renovarnos en territorios nuevos y salvajes. Necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos a través de tierras desconocidas. Para algunos, estos viajes de transformación se emprenden de forma intencionada y consciente. Son peregrinaciones, ocasiones en las que la Tierra nos sana directamente. 
 
Para mí, y para muchos otros, la peregrinación ha sido una forma de indagación en acción. Si bien suele haber un destino específico al que ir en peregrinación, lo importante es el viaje en sí. En una ocasión, durante una dokusan (entrevista zen) con Richard Baker Roshi, le hice la siguiente pregunta: «Al ir al templo, se toma el camino. Al entrar en el templo, se abandona el camino. ¿Qué significa esto?». Sin dudarlo, respondió: «Joan, el camino es el templo».
 
Durante milenios, la humanidad ha recorrido la Tierra con un espíritu inquisitivo. Han cantado a través de ella como seres vivos, ofreciéndose a sí mismos, sus pasos, sus voces y sus oraciones como actos de purificación que les abrieron una experiencia de conexión. Ya sean los huicholes de México que viajan anualmente a Wirikúta, los aborígenes australianos, cuyas rutas de canto conectan sueños a lo largo de millas de kilómetros, los peregrinos hindúes que se dirigen a la Madre Ganges o a la Morada de Shiva, o los peregrinos budistas que reconstruyen la vida de Buda visitando los bosques y montañas, los pueblos y aldeas donde nacieron, realizaron sus enseñanzas y falleció, la peregrinación es un recuerdo en el tránsito del tiempo y el espacio sagrado.
 
Las montañas han sido durante mucho tiempo un lugar de peregrinación, sitios donde los pueblos se han sentido humildes y fortalecidos. Son símbolos del Centro Sagrado. Muchos han viajado a ellas para encontrar la energía concentrada de la Tierra y comprender la fuerza del espacio sin obstáculos. Al observar una montaña a la distancia o al rodearla, podemos ver su forma, conocer su perfil, contemplar su entorno. Cuanto más nos acercamos a la montaña, más se desvanece. La montaña comienza a perder su forma a medida que nos acercamos. Su cuerpo comienza a extenderse sobre el paisaje, perdiéndose en sí misma. Al ascender la montaña, esta continúa desvaneciéndose. Se desvanece en el detalle de cada paso. Su cima se entierra en el espacio. Su cuerpo se entierra en la respiración.
 
Al llegar a la cima de la montaña, podemos preguntarnos: ¿Qué se ha conseguido? ¿La cima? ¿Una vista panorámica? Pero la montaña ya ha desaparecido. Al descender, podemos preguntarnos: ¿Qué se ha conseguido? ¿El descenso? Cuanto más nos acercamos a la montaña, más se desvanece. Cuanto más nos acercamos a la montaña, más se hace presente.
 
La comprensión de la Montaña llega a través de los detalles de la respiración. La Montaña aparece en cada paso. La Montaña vive entonces dentro de nuestros huesos, dentro del latido de nuestro corazón. Se yergue como una madre inmensa en la atmósfera de nuestras mentes. La Montaña reúne a los ancestros en forma de nubes. Cielo, Tierra y Humano se encuentran en la lluvia del pasado. Cielo, Tierra y Humano se encuentran en los vientos del futuro. La Madre Montaña es una puerta de nacimiento que une lo de arriba y lo de abajo. Es una casa de oración. Es una montaña. La Montaña es una montaña.
 
Las montañas son veneradas no solo por sus cualidades, sino también por su efecto en quienes se relacionan con ellas. Refugiarse en ellas, peregrinar a ellas, caminar a su alrededor o ascenderlas ha sido durante mucho tiempo una forma para que el chamán y el budista purifiquen y alcancen la esencia de la montaña. La superficie del paisaje interior y exterior, de lo de arriba y lo de abajo, se encuentran en la esencia de la montaña. El sentido del lugar se confirma en la esencia de la montaña. El espíritu del lugar se confirma cuando la montaña se funde con el paisaje de la mente. Así, se venera a las montañas.
 
Algunos nos sentimos atraídos por las montañas como la luna atrae la marea. Tanto los grandes bosques como las montañas viven en mi interior. Me han enseñado, me han humillado, me han purificado y me han transformado: el monte Fuji, el monte Shasta, el monte Kailash, el Schreckhorn, el Kanchenjunga. Las montañas son moradas de ancestros y divinidades. Son lugares donde se descubre, se crea, se adquiere y se gasta la energía. Las montañas son también símbolos de la verdad perdurable y de la búsqueda humana del espíritu. Hace mucho tiempo me dijeron que pasara tiempo con las montañas.
Extracto del libro “La oscuridad fructífera”, de Joan Halifax.
thedewdrop.org
 
Into the Heart of the Mountain.
Este documental, dirigido por Annegré Bosman, visualmente magnífico y emocionalmente conmovedor, narra una íntima peregrinación con la Clínica Nómada —un equipo de profesionales de la salud occidentales, nepalíes y tibetanos— para brindar atención médica gratuita en las regiones más remotas del Himalaya. La maestra zen y activista social Joan Halifax, de casi 80 años, pasa 28 días recorriendo largas y arduas distancias, compartiendo sabiduría y consejos prácticos con su equipo y fomentando el intercambio cultural y espiritual con las comunidades a las que sirven. También se dirige directamente a la cámara para exponer verdades incómodas sobre la igualdad de género y la profunda indignación que despierta en ella al observar comportamientos cada vez más egoístas y dañinos en nuestras sociedades. Al igual que Joan, la película inspira un anhelo de paz y un impulso hacia la acción positiva a través del servicio, la generosidad y la valentía.


NOMADS CLINIC, Into the Heart of the Mountain - OFFICIAL TRAILER By Nature Films: 
https://www.youtube.com/watch?v=U6EzVATrzDY&t=9s
 
Se  puede ver (es en inglés sin subtítulos) en esta web por 6 €.
https://watch.eventive.org/intotheheartofthemountain/play/671618c5f0025b006e38c1ce/67161a7eb37f9e00d6bf1e1e

19 de julio de 2026

RAM DASS. FRANK OSTASESKI.

Ram Dass dijo una vez: "Después de muchos años de someterme al psicoanálisis, enseñar psicología, trabajar como psicoterapeuta, tomar medicinas, ir a la India, ser yogui, tener un gurú y meditar; hasta donde sé, no me he librado de una sola neurosis. De una sola. Lo único que cambió es que ya no me definen. Invierto menos en mi personalidad, así que me es más fácil cambiar. Mis neurosis no son ya grandes monstruos. Ahora son como pequeños duendes a los que invito a tomar el té”.           

Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

     

Ram Dass. 1976, Aspen (subtitulado en español)
https://www.youtube.com/watch?v=gWAZFuz_mFc&t=237s


Richard Alpert, más conocido como Ram Dass, es una de las figuras culturales más importantes de los años sesenta y setenta. En los años sesenta, tanto él como Timothy Leary, ambos psicólogos, fueron expulsados ​​de sus puestos como profesores de la Universidad de Harvard por experimentar junto con sus estudiantes los efectos de las drogas psicodélicas. En 1967 Alpert viajó a la India donde conoció al que se convertiría en su gurú, Neem Karoli Baba, a quien Alpert llama “Maharaj-ji, y se convirtió al hinduismo. Fue su gurú quien le dio el nombre de Ram Dass, que significa siervo de Dios. En 1971 escribió el afamado libro Be Here Now (se puede descargar en internet en pdf). Desde que sufrió un derrame cerebral en febrero de 1997 estuvo viviendo en su hogar en Maui, en las islas Hawai, de donde no salió desde 
el 2004, profundizando su práctica espiritual, 
que se centra en el amor y su idea de fusionarse 
con su entorno y con todos los seres vivos.
Ram Dass falleció el 22 de diciembre del 2019.

 

 




3 de julio de 2026

TERAPIA DHARMA. LA CONSEJERÍA BUDISTA EN ACCIÓN: ENTREVISTA A MAY LING CHAN.

Mayling Ling Chan es graduada de un máster en Consejería Budista, impartido por el Centro de Estudios Budistas de la Universidad de Hong Kong, y actualmente presta este servicio profesional en el Centro de Crecimiento Espiritual Consciente Ltd. (Awareness Spiritual Growth Center Ltd., ASGC) en Hong Kong.


BDE: ¿Qué hace diferente la CB en comparación con otras formas de intervención psicoterapéuticas que apelan a las enseñanzas budistas? MCH: No hay duda de que el budismo viene suscitando interés tanto en la India y en el Extremo Oriente como más allá. Vemos que psicólogos, psicoanalistas, transhumanistas e incluso neurólogos reconocen el valor de aplicar las enseñanzas budistas en la rehabilitación de la salud mental. Las Terapias Basadas en el Mindfulness (Mindfulness-Based Therapy) han tenido una gran acogida. Ahora bien, la Consejería Budista va mucho más allá al aplicar las enseñanzas y prácticas contemplativas budistas en la intervención psicoterapéutica. De ahí que el enfoque directriz, el cuadro analítico o la columna vertebral de la CB se conozca como Terapia Dharma (Terapia Dharma). 

BDE: ¿Que el budismo se aplica en escenarios seculares no es una paradoja? MCH: ¡Bueno! No perdamos de vista que, dada la vocación ecuménica del budismo y circunstancias como la descolonización y la globalización, el budismo forma parte del entramado cultural moderno y contemporáneo, tanto religioso como secular. Por otro lado, amén del debate sobre si el budismo es religión, filosofía o cultura, lo relevante para la CB es que el Dharma ofrece prácticas contemplativas para aliviar el sufrimiento psicológico y espiritual. 

BDE: ¿El especialista y el cliente deben ser necesariamente budistas?  MCH: La Terapia Dharma trabaja tanto en el entorno monástico como en el secular. La afiliación religiosa no es ni una condición indispensable ni un obstáculo. Un consejero budista actúa como un maestro y amigo compasivo, guiando a su cliente para que gane conciencia y active sus recursos espirituales y sus potenciales propios, ayudándole a percatarse de la raíz y la solución de su sufrimiento. En fin, le acompañamos en su motivación, su responsabilidad y su decisión de sanarse y transformarse por sí mismo. No se recurre ni a dogmas ni a rituales ni a las reglas de la disciplina budista, incluso cuando este servicio se ofrece en un monasterio o convento. Sin embargo, si el cliente viene realizando esas prácticas budistas o de otras religiones, de ninguna manera nos oponemos a ello. Entendemos que eso forma parte de los recursos en manos del cliente para su rehabilitación. 

BDE: ¿Podrían detallarnos un poco cómo ustedes realizan el trabajo?

MCH: El paciente completa un formulario con sus datos personales. Después, se realiza una entrevista telefónica en la que el cliente expresa su situación y sus expectativas. Si se acepta, se le solicita el consentimiento informado.
El cliente completa un formulario adicional sobre su personalidad y estado emocional. Posteriormente, se realiza una entrevista telefónica. Finalmente, firma el documento de consentimiento informado, que incluye una escala de bienestar (prueba de bienestar). Dependiendo del progreso del cliente, podríamos acordar terminar en menos de 12 sesiones.
Desde el inicio y a lo largo de todo el proceso, propiciamos lo que se conoce como «oasis espiritual»: condiciones para que se sienta sosiego en todo momento de la intervención. Por ejemplo, el espacio de trabajo en el ASGC fue diseñado para crear un ambiente de tranquilidad. Además, aconsejamos al cliente que implemente esos «oasis espirituales» en su vida cotidiana, creando espacios de calma y serenidad.
Quiero reiterar que nos esforzamos para que los clientes encuentren las causas de sus problemas, así como las condiciones necesarias y las perspectivas adecuadas para su rehabilitación, no solo psicológica, sino también espiritual. Para tales efectos, nos guiamos por los «Siete Pasos contemplados en las intervenciones psicoterapéuticas basadas en la Terapia Dharma»:
Introducir y preparar al cliente.
Tomar conciencia del sufrimiento y las condiciones insatisfactorias de la situación actual.
Desarrollar el deseo de liberarse del sufrimiento.
Cuestionar e investigar la causa del sufrimiento.
Observar y aprender prestando atención al sufrimiento y a su causa.
Desarrollar comprensión y sabiduría sobre cómo poner fin al sufrimiento y a su causa.
Tomar las medidas necesarias para poner fin al sufrimiento.
Por supuesto, aplicamos estas directrices no de forma mecánica, sino a partir de la evaluación de la situación del cliente y de lo que requiere para su rehabilitación.

BDE: ¿Puede regalarnos algún testimonio que ilustre en concreto este tipo de intervención, su eficacia y desafíos?  MCH: En el caso de una clienta de 40 años que atendí recientemente, compartió durante un chat telefónico que sufre ansiedad, estrés y depresión de manera recurrente. Su expectativa era calmarse, sentir paz y encontrar la voluntad de hacer lo necesario para lograrlo. Desde el comienzo de las sesiones, la clienta aceptó discutir los tipos de sufrimiento en su vida y delimitar cuáles había padecido en el presente y en el pasado. Por un lado, expresó su ansia frustrada de ser una persona ideal y cada vez más competente en lo profesional; por otro, mencionó la pérdida de solvencia financiera para satisfacer sus necesidades. Al mismo tiempo, sintió vergüenza y miedo de no ser aceptada positivamente por su familia, sus compañeros de estudio y sus colegas. Se hizo patente que la ansiedad, el estrés y la sensación de miedo y enfado se instalaban en su mente sin un motivo identificado. Le propusimos un ejercicio de análisis de los Cinco Agregados del Apego (khandhas) para ayudarla a tomar conciencia de la raíz mental de su malestar. Por ejemplo, el análisis de lo que se denomina el agregado de la forma (rupa) permitió que la clienta se percatara con mayor claridad de que, en circunstancias adversas pero inevitables como las actuales, se ve afectada por las mismas emociones perturbadoras. El análisis del agregado de las sensaciones (vedana) facilitó que la clienta tomara conciencia de emociones o sentimientos no placenteros, como la ansiedad y el estrés, tanto en su expresión corporal como en la mental. Así fue posible caracterizar mejor esos miedos que reiteradamente no dejaban de atormentarla. El análisis del agregado de las percepciones (sañña) hizo patente la vergüenza que sentía al presentarse ante su familia, sus compañeros de estudio y sus colegas. Su reacción habitual era aislarse y evitar esos encuentros. Esto se asociaba a la imagen, al ideal o al concepto que venía haciéndose de sí misma como persona incompetente para mantener a su familia y desempeñarse en su trabajo profesional. De ahí que se percibiera a sí misma como una persona irremediablemente frustrada y sufrida. Las voliciones (sanhkaras) manifiestan, precisamente, las reacciones ante dichas circunstancias. Por ejemplo, ella trata de evitar conversar con su hijo y, al mismo tiempo, desea desesperadamente tener el control. El análisis de la conciencia (viññana) permitió que la clienta se percatara de la relación entre su sufrimiento y la imagen que había construido de sí misma. 
En resumen, a través del análisis de los agregados, el cliente logró reconocer la condicionalidad, la insustancialidad y la transitoriedad de las situaciones, así como el apego a los pensamientos, conceptos y juicios sobre sí misma y los demás que la perturban.
Después de trabajar en las áreas de insatisfacción, hicimos el ejercicio del fuego (síntomas) y la madera (causa) a través del dibujo de una hoguera, donde la cliente muestra haber alcanzado mayor conciencia del apego al trabajo —workaholic—, el miedo, su falta de autocompasión, y que la raíz de su sufrimiento pende del reaccionar mental ante las circunstancias.
En el contexto budista, la causa del sufrimiento es la ignorancia, el apego y el odio.

BDE: ¿Basan su trabajo en alguna tradición budista en particular? MCH: Dharma Therapy se fundamenta en el origen dependiente (pratītyasamutpāda), una enseñanza emblemática del budismo. Esta doctrina explica el proceso de existencia cíclica, sustentado por los doce vínculos, y la interdependencia entre la mente-materia (nama-rupa) y la conciencia (viññana), que resulta muy importante para comprender el surgimiento de la existencia y del sufrimiento. Todas las tradiciones budistas adoptan el enfoque de la meditación conocida como mindfulness y aportan técnicas útiles tanto para la preparación del consejero como para la rehabilitación del cliente. Como dije, la situación particular del paciente espera nuestro proceder. Puedo asegurarles que a los clientes siempre les resulta muy beneficiosa la práctica de la meditación en la compasión (karuna). 

BDE: ¿Cómo les encuentran los clientes? MCH: Los clientes se enteran a través de las redes sociales, los medios de comunicación, charlas y, por supuesto, por recomendaciones de amigos, familiares y otros clientes. La población que nos consulta es global e incluye feligreses, laicos y simpatizantes del budismo, así como personas provenientes de centros escolares, hospitalarios y asociaciones, así como de otros entornos dedicados a su divulgación y práctica. 

BDE: ¿Sirve la CB para tratar con todo tipo de malestar mental?
MCH: La CB trabaja con clientes autorreflexivos y dispuestos a realizar las prácticas de manera consciente, con el objetivo de obtener una perspectiva espiritual favorable para afrontar su sufrimiento. No sé hasta qué punto se podría intervenir de esta manera con clientes cuyo nivel cognitivo es confuso e inestable, como quienes padecen esquizofrenia, trastorno bipolar o psicosis.
EDUARDO FCO. ROACH FREYRE
Resumen de la entrevista publicada en "buddhistdoor en español".