3 de junio de 2019
ZEN Y ADVAITA. HUI-NÊNG. RAMANA MAHARSHI. CHAO-CHOU. NISARGADATTA MAHARAJ.
5 de noviembre de 2018
DESPEDIDAS (III). SIEMPRE ESTOY AQUÍ. RAMANA MAHARSHI.
25 de junio de 2018
MEDITACIÓN ENTRE REJAS (I). RAMANA MAHARSHI. THICH NHAT HANH.
Son muchas y variadas las formas de sufrimiento que
experimentamos los seres humanos. “Todos somos prisioneros cumpliendo una
sentencia de por vida, prisioneros de nuestra propia
mente”. Sin embargo, la sensación de apertura, claridad, espaciosidad,
calidez y paz, es decir, de libertad interior, puede sucederle a cualquiera y
en cualquier lugar, incluso en una prisión. La profunda vivencia de sufrimiento
e insatisfacción, la primera noble verdad del Buda, que se experimenta en una
cárcel también puede propiciar con intensidad el anhelo de la liberación. Y la
práctica de la meditación ayuda a que esto suceda. Es lo que se muestra en este
interesante documental.
Hermosa la descripción que hace Thich
Nhat Hanh de la iluminación de Buda, extraída del libro LA RADICALIDAD DEL ZEN,
de Rafael Redondo:
“Gautama sintió como si se hubiera
abierto de pronto una prisión en la que había permanecido encerrado miles de
existencias. El carcelero era la ignorancia. La ignorancia había ocultado su
mente como los nubarrones ocultan la luna y las estrellas. Nublada por olas
infinitas de pensamientos ilusorios, la mente había dividido erróneamente la
realidad en sujeto y objeto, yo y los demás, existencia y no existencia,
nacimiento y muerte; y estas diferenciaciones habían generado ideas erróneas:
las cárceles de los sentimientos, anhelo, posesividad y transformación. Los
sufrimientos del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte no hacían más
que ensanchar los muros de la prisión. Sólo había que agarrar al carcelero y
ver su verdadero rostro. El carcelero era la ignorancia… En cuanto
desapareciera el carcelero, desaparecería la cárcel y nunca volvería a
reconstruirse”.
5 de junio de 2017
EL BUSCADOR ESPIRITUAL. WAINE LIQUORMAN. RAMANA MAHARSHI. ADYASHANTI. JORGE BESCÓS.
Observa tu experiencia para ver qué nace cuando te das la oportunidad de experimentar la desorientación del buscador espiritual que deja de buscar una experiencia distinta de la que ocurre en este preciso instante. Tal vez sientas que el buscador se disuelve y que surge la paz, esa paz que estaba persiguiendo al buscador.
¿Se puede ir con la mente más allá de la mente?
¿Pero ir adónde? ¿Quién va a ir a ningún lado?
No te lo tomes como algo personal. Esto no va de eso...
Cuando ya no te crees las luchas persiguiendo nubes del sueño hacia fuera, caes sin esfuerzo en el cielo ilimitado del despertar hacia dentro.
Es el momento sin tiempo de bailar en silencio bajo estrellas.
Es cuando el corazón de los amantes se desborda en ese amor que no puede ser perdido, apresado o encadenado a nada visible...
Es cuando te atrapa la mayor normalidad sin nadie que pueda encontrar ningún mérito en ello.










