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27 de enero de 2014

DISCERNIMIENTO. ECKHART TOLLE. ADYASHANTI. MOOJI. MAITE MELENDO.



¿Quién siente, habla, actúa, piensa: mi ego (mentira) o el yo esencial (verdad)?
Discernir es distinguir entre estos dos movimientos, estos dos sabores.
Mediante el discernimiento también se diferencia entre la decisión correcta y la incorrecta, la adecuada y la inadecuada, según se tome desde el ego o el yo esencial.
Maite Melendo
Eckhart Tolle
· Si no conoces los mecanismos básicos del funcionamiento del ego, no lo reconocerás, y te engañará una y otra vez para que te identifiques con él. Esto significa que se apodera de ti un impostor que finge ser tú.
· Al ego le gusta compararse con los demás. Siempre que te sientas superior o inferior a alguien, es el ego que llevas dentro.
· Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo considera importantes el pasado y el futuro. Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque, ¿quién serías sin él? El ego reduce el presente a ser un medio para un fin, un fin que siempre reside en el futuro proyectado por la mente.
· El ego nunca está satisfecho, ni por mucho tiempo. 

Adyashanti.
· El ego es la resistencia a lo que es.
· El ego cierra puertas continuamente. A nivel emocional e intelectual, en cuanto el momento deja de ser “adecuado”, lo que sucede en el noventa y nueve por ciento de los casos, el ego empieza a dar portazos.
· En realidad el ego no existe. No es más que una idea.
· El ego, si es que existe alguno, es el pensamiento de que está ahí. Es como un fantasma.
· El ego no es más que el movimiento de la mente, que está intentando adquirir algo continuamente: amor o Dios, dinero o un juguete nuevo. La mente siempre piensa que existe algo que puede hacerla más feliz. 


Maite Melendo, mi maestra de Eneagrama y discernimiento.
· El ego controla, manipula, juzga y etiqueta a las personas y a las situaciones. No permite que esa persona con la que te encuentras sea totalmente lo que es, ni las situaciones que te tocan vivir; ni te permite sentir y ser completamente lo que eres.
· El ego siempre descalifica y acusa.
· El ego confunde con falsas razones.
· Las voces del ego son repetitivas.
· El ego es el padre de las mentiras.



· Todo lo que me integra, armoniza, me hace feliz, viene de mi Yo esencial.
· El yo esencial, mi verdadero ser, es espaciosidad, apertura, libertad. Mientras que el ego es muro, resistencia, prisión.
· El buen espíritu es como un mar calmado. El mal espíritu inquieta, turba, es como una tormenta.
Maite Melendo




“El buen espíritu habla dulce, suave y levemente”
(San Ignacio de Loyola).








“¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga” (San Juan de la Cruz).





- ¿Cómo me siento cuando estoy atrapado en mi mentira personal?
- ¿Cómo cuando siento mi verdad, que viene del yo esencial?
Maite Melendo


MAL ESPÍRITU, MENTIRA, EGO       BUEN ESPÍRITU, VERDAD, YO ESENCIAL
Debilidad                                                          Fortaleza
Frialdad                                                            Calor, calidez
Oscuridad                                                        Luz
Inseguridad                                                     Confianza
Tristeza                                                           Alegría
Rigidez                                                            Esponjosidad, blandura
Intranquilidad                                                  Sosiego, paz
Congelado (hielo)                                           Fluidez (agua)
Miedo                                                              Valentía, coraje
Separado del cuerpo                                      Unido al cuerpo
Retraído                                                          Abierto
Vacío                                                              Plenitud
Inferior / superior                                            Igualdad, fraternidad
Agresividad, odio                                           Empatía, compasión
Confuso, inconsciente                                   Esclarecido, consciente
Soledad, abandono                                       Amado
Amargura                                                       Dulzura
Ruido, agitación                                            Silencio, serenidad, quietud
Insignificante, inadecuado                            Valioso, yo soy


En este vídeo, desde 1:57:47 a 2:04:06, habla Mooji de discernimiento. 
No abraces la vedad, fúndete con ella: 
https://www.youtube.com/watch?v=Pg6vHA-YF8c                     



3 de junio de 2013

ENEAGRAMA

Fue cuando contacté con el grupo zen de Zaragoza, en 1997, después de hacer un curso de introducción al zen con Ana María Schlüter en Brihuega ese mismo año, cuando empecé a oír hablar por primera vez de eneagrama a algunas personas del grupo. Ana María en alguna de sus charlas les había transmitido el interés por el tema. Una compañera del grupo me insistía en que leyera un libro. Yo era un poco reacio. Hasta que la final me convenció y compré el libro. Se titulaba EN TU CENTRO: EL ENNEAGRAMA (Editorial SAL TERRAE). Y la autora era una tal MAITE MELENDO. Lo leí y enseguida me descubrí en una de las nueve personalidades. El libro me pareció fascinante.

Con Maite Melendo en uno de sus cursos en el 2009
Un par de semanas después hice mi primer curso de introducción al eneagrama en Madrid con Maite Melendo. Han pasado dieciséis años desde entonces. Sintonicé con Maite desde el principio. Todavía recuerdo la impactante experiencia que viví entonces. En un determinado momento del curso, más bien hacia el final, sentí dentro de mí como si unas ventanas se abrieran de par en par, y un viento fresco ventilara mi interior y arrastrara el aire viciado y todo lo que allí había. Me quedó una deliciosa sensación de libertad, apertura, sosiego, calidez, espaciosidad, presencia, plenitud. Recuerdo también, más tarde, esperando en la estación el tren de regreso, cómo perduraba esa sensación. Me hubiera dado igual que el tren hubiera tardado en llegar tres horas más. El tiempo no pasaba para mi. Nunca hasta entonces me había sentido tan bien. Esta sensación me duró varias semanas, hasta que poco a poco se fue pasando. A partir de entonces no he dejado de asistir todos los años a un curso intensivo con Maite en Madrid. Y es que es como si, mediante el eneagrama, hubiera descubierto un atajo a mi verdadero ser.
Desde el principio me di cuenta que la práctica del zen, por sí sola, no es suficiente. Necesitaba otra herramienta, como el eneagrama, que me aportara todo lo que echaba a faltar en el zen. Y en esto me siento afortunado porque, en mayor o menor grado, en todos los cursos de eneagrama a los que he asistido con Maite he vivido experiencias de apertura, de esclarecimiento; he saboreado mi verdadero ser y lo he percibido en los otros. También me he hecho consciente de cosas de las que apenas lo era. He reconocido con claridad mis dones, y he aprendido a valorarlos y a valorarme más. Y he aprendido a comprender y aceptar a los que me rodean. Pero no siempre en los cursos es todo tan bonito. Los momentos dolorosos nunca faltan. Es lo que sucede cuando uno se adentra en su versión particular de sufrimiento, esa sensación interior que siempre nos anda rondando.


Maite Melendo es la pionera del eneagrama en España. Lo aprendió en EEUU en los años 70. Helen Palmer, María Beesing y Richard Rhor, entre otros, fueron sus maestros. Unos cuantos años después de mi primer curso, animado por Maite, empecé a impartir cursos de eneagrama. Ahora sólo lo hago de vez en cuando, cuando surge.
Os recomiendo su libro, es sencillo, claro, práctico, directo, el mejor que conozco para dar los primeros pasos en el eneagrama.
Quisiera terminar este escrito dándole las gracias de todo corazón a Maite Melendo, mi maestra de eneagrama, por todo lo que me ha aportado a lo largo de todos estos años.


A falta de un vídeo de Maite Melendo, aquí pongo los enlaces para ver una entrevista sobre el eneagrama que le hicieron en una TV a Claudio Naranjo, quien tuvo un importante papel en su transmisión: