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17 de septiembre de 2018

LEONARD COHEN (V) CONVERSA CON RAMESH BALSEKAR. RESUMEN.





Durante mi visita a Ramesh, en Mumbai, a principios de 1999, fui testigo de la siguiente conversación con Leonard Cohen, y compré la cinta grabada. Después de que llegara a casa, realicé la siguiente transcripción:

Ramesh Balsekar – ¿Me dicen que usted vive en un monasterio zen?
Leonard Cohen – Sí, es correcto. 
RB – ¿Desde cuándo, tres o cuatro años? 
LC – He estado asociado con esta institución durante unos treinta años. Y hace unos cuatro años y medio fui ordenado como monje.                                                                                                            RB – Ya veo, ya veo. ¿Diría usted que es una disciplina bastante rígida?
LC – Lo es, muy rigurosa.
RB – Pero, ¿le gusta?
LC – No particularmente, no.
RB – Bien, eso es honesto. Así, pues, lo que me gustaría preguntarle es esto: la comprensión que usted tenía antes de venir aquí, y aquello sobre lo que yo hablo, ¿en qué se parecen?
LC – Fue la resonancia entre los dos modelos, el suyo y el de mis maestro la que me condujo a estudiar sus libros con algo de diligencia. Sentí que sería apropiado venir y sentarme con usted.        RB – Ya veo. Pero utilizó la palabra “resonancia”. ¿Puede explicar eso un poquito, Leonard?            LC – Encontré eso durante uno de los rigurosos retiros a los que éramos sometidos. Me encontré a mí mismo abriendo uno de sus libros, especialmente “La Verdad Final”; y descubrí que sus escritos iluminaban los discursos de mi maestro, y viceversa.                                                                            RB – ¡Usted ha estado aquí durante diez días!                                                                                        LC – Sí, Señor.                                                                                                                                        RB – ¡Pero ha estado tan callado!                                                                                                          LC – He estado libando el néctar. Es muy delicioso estar aquí. Siento el debilitamiento de ciertos sentimientos posesivos acerca de la condición de hacedor.                                                                    RB – ¡Esa es una palabra muy buena! ‘Posesivo’. ¡Yo, mío! Ya veo. Ahora, este debilitamiento, ¿cómo entiende este debilitamiento? ¿Cuándo comenzó?
LC –  Ya sabe, a lo largo de los años, especialmente cualquiera que frecuente un zendo, una sala de meditación, va a obtener un montón de muestras gratuitas. Si se sienta cada día durante largas horas, y se somete a la falta de sueño y a una deficiencia de proteínas, empezará a tener experiencias que son interesantes. Era el hambre por esas experiencias lo que me mantuvo alrededor, porque YO NECESITABA esas experiencias. 
RB – ¡SÍ! El HAMBRE por esas experiencias. 
LC – Había hambre de maximizar, de continuar, una codicia de… Se desarrolla una codicia por las experiencias de este tipo. Que es lo que pasa en los monasterios. 
RB – Estoy enteramente de acuerdo, sí. Hay una codicia por estas experiencias. 
LC – Muy mucho. Y debo decir que mi viejo maestro daba poco valor a esas experiencias. 
RB – Ya veo. De hecho, ¿le ADVIRTIÓ en contra de ellas? 
LC – ¡Te advierte y TE GOLPEA, en contra de ellas! 
RB – ¿Con su bastón? ¿En el hombro de usted? 
LC – Sí, Señor. No se nos alienta a tomarnos esas alucinaciones en serio. 
RB – Pero, ¿cuán efectivos son esos golpes, Leonard? 
LC – No son efectivos en absoluto. He visto que han sido más efectivos en el caso de otros monjes de lo que lo fueron en este caso [para mí]. Así que respeto el sistema. Es un sistema riguroso basado en un modelo muy utilizable. Pero funciona para unos y no funciona para otros. 
RB – Muy bien. Ya veo. Y lo que ha estado usted escuchando durante diez días, ¿cree que ha marcado alguna diferencia? 
LC – ¡Dulce!                                                                                                                         
RB – ¿Alguna diferencia en esa codicia? ¿Puede explicar eso un poco, por favor, Leonard? 
LC – Su énfasis en la desidentificación con el sentido de hacedor es crucial para el debilitamiento de… la modificación de esa codicia. Y por la gracia de esta actividad, he experimentado… 
RB – ¿Lo ha intentado durante los últimos diez días? Ya veo. 
LC – Sí. Por supuesto, la codicia surge. El hambre surge, legítimamente, y sin que yo lo ordene. La codicia por la paz, por la ecuanimidad, por el equilibrio, surge espontáneamente. Pero siento que, de alguna manera, carezco de palanca alguna [de maniobra] en el aparato. De alguna manera, hay un endulzamiento de toda la experiencia. 
RB – Wayne señaló que, mientras ciertas prácticas producían estas muestras gratuitas, [al mismo tiempo] inflan el ego. Pero, una vez más, el peligro ESTÁ en que – si es la Voluntad de Dios y el destino del organismo cuerpo-mente – el ego se hinche a un nivel en el que el ego henchido se considere a sí mismo un maestro. ¿Ve usted? ¡Y quiere y logra en efecto cientos y miles de discípulos! Y el ego henchido permanece ahí. De modo que puede no ser pinchado. 
RB – ¿Cómo vive usted su vida? ¿Le presenta un problema vivir su vida? ¿Cuál sería su respuesta, desde su experiencia personal? ¿Es vivir su vida ahora, con esta comprensión, una cosa difícil para usted? 
LC – La comprensión ahora es que esta programación, a menos que sea la voluntad de Dios el cambiar la programación, va a ser tal y como es, pero no tengo que verme envuelto en la programación. 
Hay un trasfondo de angustia, de angustia mental, que no parece responder a ningún método que yo imponga en él. Por tanto, cuanto más profunda se hace esta comprensión, menos intento imponer ningún método; y aunque el parloteo y la actividad de la mente continua, no parece tener su aguijón venenoso. 
RB – El parloteo de la mente sucede, pero no hay ningún deseo de que el parloteo de la mente se haga menor. ¿NO es eso lo que está usted diciendo? Entonces, lo que quiera que ocurra, se acepta. ¡De acuerdo, ESTÁ el parloteo de la mente! La naturaleza de la mente es parlotear. Por tanto, el parloteo de la mente puede estar ahí, pero no hay angustia. ¿Es eso lo que está usted diciendo como creo yo que lo está? 
LC – Lo es. Pero incluso si hay angustia… 
RB – ¿Quiere decir que aceptar incluso esa angustia es aceptación? Bastante correcto. 
LC – Correcto. 
RB – Muchas gracias, Leonard. Eso es exactamente lo que esperaba que obtendría de usted. 


Publicado el 28 de septiembre de 2014 por Jane
Adams:
Traducido por Jesús David Zarza. 
Revisado por Esther Alterio.

Leonard Cohen. Take this waltz. Zaragoza live 2009: 



16 de abril de 2018

LEONARD COHEN (IV). YENDO A CASA. WAINE LIQUORMAN.

En 1997, un hombre comenzó a asistir a las charlas que impartía en mi casa sobre Advaita (no dualismo). Primero guardó silencio, pero después de algunas visitas comenzó a hacer preguntas. Se destacó porque tenía la costumbre de dejar billetes de  100 $ en la canasta de donaciones y porque estaba completamente triste. De hecho, le comenté a mi esposa: "¡Creo que ese tipo es la persona más triste que he conocido!".

Finalmente, alguien me dijo que era un músico llamado Leonard Cohen y que acababa de vivir en un Monasterio Zen en las montañas. Recordé que él había tenido una canción exitosa, Suzanne, unos 20 años antes, aunque en mi ignorancia musical no sabía que había hecho algo notable desde entonces.

Vino algo regularmente durante aproximadamente un año, tiempo durante el cual hablamos de su incapacidad para reconciliar todo el dolor y la fealdad que veía en el mundo (y obviamente lo sentía tan profundamente) con el principio de que todo era "la voluntad de Dios" y formaba parte de una complejidad infinita. Luchó con la sensación de que las cosas no deberían ser como eran... que el Universo estaba fuera de lugar de alguna manera. 

En 1998, me preguntó si podía viajar conmigo a la India durante mi visita anual para estar con mi gurú, Ramesh Balsekar. Me demoré pero dije que lo encontraría allí. Llegó a Mumbai un día antes que yo y cuando le pregunté cómo le estaba yendo como visitante por primera vez a un lugar que puede ser abrumador, dijo: "¡Me encanta este lugar, amigo! ¡Me recuerda mi mente!" Cuando volví a preguntarle unos días después si todavía le gustaba la India, dijo: "Sí, este lugar es genial, amigo, pero es la gente, el hombre, es la gente... les das un poco de dinero y ellos TE AMO, hombre, ¡te amo! 
Waine Liquorman

Leonard formó una relación profunda y resonante con Ramesh y su Enseñanza de Advaita y en los años siguientes regresó a menudo y su comprensión se hizo más profunda. Se volvió más ligero. Aunque todavía era profundamente sensible al dolor de la vida, su sufrimiento (lo que él llamó “mi dolor”) se redujo. Sus demonios no desaparecieron, pero pareció llegar a la paz con ellos. Su música y letra cambiaron a medida que su sufrimiento personal disminuía. 

En 2012 escribió una canción, Going Home, que captura bellamente la esencia de su profundo reconocimiento de sí mismo en relación con "Dios" y su propio lugar en la vida. Para mí, es un himno para la enseñanza viviente de Advaita. 

No tomo el más mínimo crédito por las ideas de Leonard (o cualquier otra cosa para el caso). Yo fui uno de los muchos escalones en su viaje. Tuve la bendición de haber podido caminar con él un tiempo, de haberlo conocido y haberlo observado mientras crecía y florecía. 
Era un hombre generoso y amable. Un verdadero hombre amable. Él y su extraordinario talento son profundamente extrañados. Sin embargo, su espíritu perdura en los recuerdos de aquellos que lo conocieron y en los corazones de todos nosotros que seguimos leyendo sus palabras y escuchando su música. 
Waine Liquorman

Wayne Liquorman reading Leonard Cohen:

Going Home - Leonard Cohen (subtítulos en español):

Así dice el estribillo de  GOING HOME,  de Leonard Cohen, de la que habla Waine Liquorman, sin lugar a dudas una de sus mejores canciones:

Yendo a casa sin mi tristeza.
Yendo a casa algún momento mañana.
Yendo a casa donde se está mejor que antes.
Yendo a casa sin mi angustia.
Yendo a casa detrás de bastidores.
Yendo a casa sin el disfraz que usaba.

Leonard Cohen. Going home. Dublín. 12-9-2012. 


30 de enero de 2018

LEONARD COHEN (III). MONJE ZEN. POEMAS.

Algunos poemas de EL LIBRO DEL ANHELO, escritos por Leonard Cohen en los años (1996-1999) que pasó en el monasterio zen de Mount Baldy como el monje Jikan, nombre que le puso su maestro, que quiere decir “el silencioso”.

MI VIDA CON HÁBITO

Al cabo de un rato
No sabes
Si lo que añoras
Es una mujer
O lo que necesitas
Es un cigarro
Y un poco más tarde
Si es de noche
O de día
De pronto
Te das cuenta
De la hora que es
Te vistes
Te vas a casa
Enciendes un cigarro
Te casas   


ROSHI

La verdad es que nunca entendí
Lo que decía
Pero de vez en cuando
Me veo
Ladrando con el perro
O doblándome con los arcos iris
O ayudando
De otras pequeñas maneras


EL MONJE ENFERMO DE AMOR

Me afeité la cabeza.
Me puse un hábito.
Duermo en el rincón de una cabaña.
a dos mil metros de altura en una montaña.
Esto es deprimente.
Lo único que no necesito
es un peine.
Mount Baldy, 


Tras varios años asumiendo de ese modo las enseñanzas y la dura disciplina de sus superiores,
Leonard Cohen decidió abandonar el monasterio:

Querido Roshi,
lamento no poder
ayudarte ahora, porque
he conocido a esta mujer.
Por favor, perdona mi egoísmo.
Te deseo felicidades
por tu cumpleaños
y te envío mi más profundo cariño
y respeto.
Jikan,
el monje inútil
inclina su cabeza.




DEJANDO MOUNT BALDY

Bajé de la montaña
después de muchos años de estudio
y rigurosa práctica.
Dejé mi hábito colgado en una percha
en la vieja cabaña.
donde me senté tanto tiempo
y dormí tan poco.
Al final comprendí
que no tenía ningún don
para los Asuntos Espirituales.
“Gracias, Querido”
oí exclamar a un corazón
cuando entraba en el flujo de coches
en la autopista de Santa Mónica,
dirección a Los Ángeles.
Cierto número de personas
(algunas de ellas practicantes)
han empezado a preguntarme con enojo
sobre la Realidad Esencial.
Supongo que es porque
no les gusta ver
al viejo Jikan fumando. 


Leonard Cohen - Hallelujah
https://www.youtube.com/watch?v=YrLk4vdY28Q

Leonard Cohen. Discurso por el premio Príncipe de Asturias (subtitulado al español): 

11 de enero de 2016

LEONARD COHEN (II). MONJE ZEN.

En 1999, Leonard Cohen, tras cinco años de reclusión, decidió dejar el monasterio.
“Siempre había tenido muchas versiones de mí mismo (¿contradicciones?) en las que utilicé la religión como apoyo. Hubo un momento en que pensé que podía iluminar mi mundo y el de los que me rodean, que podía tomar el camino de Bodhisattva, que es el camino de ayuda a los demás. Pensé que podía, pero no pude. El camino espiritual es un mundo en el que hombres mucho más fuertes que yo, mucho más valientes, más nobles y generosos, se han quedado hechos trizas. Yo no soy un hombre espiritual. Una vez que empiezas a tratar con material espiritual, te haces papilla”.
Sasaki Roshi
Seguramente, Leonard Cohen también experimentó la cara b de su maestro zen (de la que he escrito en este blog en cinco entradas con el título MAESTROS ZEN: MITOS Y REALIDAD). Ya en 1997, mientras Cohen vivía en el monasterio, se extendió entre los monjes y practicantes del Mount Baldy Zen Center que Sasaki Roshi tenía una conducta sexual inapropiada (dicho finamente) con sus discípulas. Sasaki tenía entonces nada menos que 90 años. ¡Increíble! El venerable anciano maestro zen era también, lo que coloquialmente se llama, un “viejo verde”. ¿Sería cosa de la edad?, ¿una forma de demencia? Pues no lo parece, porque sobre su comportamiento corrían ya rumores desde 1970. Desde entonces, unos cuantos monjes abandonaron la comunidad por este motivo. En el 2013, varios maestros de la comunidad escribieron un artículo en el Albouquerque Journal en el que admitían los problemas ocasionados por la conducta sexual inapropiada de su maestro. Problemas que, seguramente, tenían bastante relación con la afición de Sasaki al whisky, tal y como cuenta Leonard Cohen en uno de sus poemas:

CUANDO BEBO

Cuando tomo
el whisky escocés de 300 dólares
con Roshi
mi sed queda saciada…

Ya no lloro, ya no lloro
pero Roshi me vuelve a llenar el vaso
y nuevas pasiones me consumen…

Cuando me pongo a cenar con Roshi
y corre el Ballantine's...                        

Un año después, fallecía Sasaki. ¿Tendría todo esto algo que ver con la salida del monasterio de Leonard Cohen? No se sabe. Que yo sepa, él no manifestó nada al respecto.


Tras la estancia en el monasterio, la vuelta a su vida normal le iba a deparar una gran sorpresa. Cohen descubrió que su representante, amiga y administradora de su dinero, Kelley Linch, se había apropiado indebidamente de más de cinco millones de dólares, dejando al músico con solo 150.000 dólares. Las sustracciones habían comenzado en 1996, cuando él residía en el monasterio zen. El desapego budista, en cuanto al abandono de las posesiones materiales se refiere, le había llegado de forma insospechada. La consecuencia de todo esto fue que Leonard Cohen tuvo que retomar sus conciertos. Lo que sus fans agradecieron mucho. Así que al final resultó que, como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”.

Leonard Cohen – Suzanne:

14 de septiembre de 2015

LEONARD COHEN (I). MONJE ZEN.

En 1994, con 60 años, Leonard Cohen ingresó en el Monasterio Mount Baldy Zen Center. Dos años después, fue ordenado monje, con el nombre de Jikan, que significa silencio, y sirvió como asistente personal de su maestro zen  Khoizan Joshu Sasaki.
“Después de la gira de ‘The Future’, caí en picado. Había bebido muchísimo y mi salud estaba tocada.  Así que decidí retirarme, cuidarme como nunca lo había hecho. Al fin y al cabo, un monasterio zen es un lugar de rehabilitación para personas desquiciadas por la vida”.
En 1993, Cohen llevaba veinticinco años practicando zazen, guiado por Sasaki Roshi, maestro zen japonés de la escuela rinzai. Según él “una rama militar, una especie de marines del mundo espiritual, por su rigurosa disciplina. Es como un campamento de boy scouts para gente rota. Pero es una buena vida. Te levantas a las tres de la mañana, te pasas trece horas meditando y cinco trabajando: cortas verdura, das de comer a las gallinas o limpias lavabos. Me encanta. Es perfecto. No podría ser peor”.
Todo empezó a finales de los años sesenta con un sesshin en el monasterio Mount Baldy. Después de tres días de intensa práctica, se convenció de que “aquello era la venganza por la Segunda Guerra Mundial. Con un maestro japonés, Roshi, y un monje alemán, Geshin, a la cabeza del centro, tenían a un montón de chicos norteamericanos andando con sandalias por la nieve a las tres de la madrugada”.
Sin embargo, algo quedó en él. Durante los años setenta y ochenta, pasó tanto tiempo dentro como fuera del monasterio. Llegó a romperse dos veces la rodilla.
En 1993, Cohen se hizo construir una pequeña cabaña de madera en el monasterio, para uso personal, y decidió permanecer con el Roshi hasta absorber completamente su enseñanza.


La meditación hizo su trabajo y, gradualmente, fue disolviendo la angustia que se había incrustado en el corazón de Cohen: “La meditación no es lo que piensas. Te sientas en absoluto silencio y tu mente empieza a repasar todas tus películas. Durante ese proceso, te vuelves tan familiar con los guiones que mantienes en tu vida que acabas hartándote de ellos. Entonces comprendes que la persona que crees que eres no es más que un complicado guión en el que gastas la mayor parte de tu energía. Tras un examen más minucioso, descubres que tu personalidad te asquea. Y eso es porque en realidad no eres tú. Si te sientes lo suficientemente aterrado por esa personalidad, espontáneamente permites que se desvanezca. Y entonces, si tienes suerte, puedes experimentarte a ti mismo sin la distorsión de esa personalidad. Ese es, en esencia, el proceso de zazen, la filosofía de Roshi”.
Mientras practicaba, también componía. “Sentado en meditación, he terminado una larga canción”. En su cabaña disponía de un sintetizador con el que compondría las canciones para su siguiente disco, “Ten New Songs”.


Entrevista a Leonard Cohen en Mount Baldy Zen Center. Activar subtítulos en español:
https://www.youtube.com/watch?v=cSzkEPq3cUo