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7 de octubre de 2019

ENEAGRAMA Y ESPIRITUALIDAD. NUEVE GAFAS (III)


Esta entrada es continuación de la que compartí hace ya tiempo titulada GAFAS (I). También es continuación de anteriores entradas sobre ENEAGRAMA.
Hay nueve tipos de gafas, o nueve estilos de atención, que corresponden con los nueve tipos de personalidad que describe el eneagrama. Cada una tiene diferente graduación y coloración, que distorsiona y filtra la realidad y nos impide verla tal cual es, haciendo que ciertas cosas destaquen y otras pasen desapercibidas.

 1   Las gafas 1 son detallistas; destacan la imperfección, los defectos, los errores, el desorden, lo incorrecto.
Muestran una visión dualista y enjuiciadora de las personas y de las cosas, una visión rígida y estrecha de la realidad. Todo lo ven bueno o malo, blanco o negro y les cuesta mucho percibir los matices y tonalidades intermedios, así como la perfección ya existente.
Proporcionan una visión pesimista, seria, crítica, exigente, teñida de normas, valores morales y principios éticos, en la que deber y placer están enfrentados, que excluye la alegría y el optimismo.
SIN GAFAS: mirada serena, positiva, alegre, flexible, objetiva, tolerante. Percibo la perfección en todo.


2     Con las gafas 2 sólo se ven las necesidades de los demás. También la forma de ganarse su cariño y agradecimiento.
Respecto a quien las lleva, sólo ve con ellas lo bueno de sí mismo, pero le impide ver su parte negativa, sus motivaciones, sus necesidades personales. Es como si se desenfocaran al mirar hacia dentro.
SIN GAFAS: mirada libre, desinteresada. Percibo y acojo mis necesidades y mis sentimientos negativos.


3     Con las gafas 3 sólo se capta lo que va a ser valorado o admirado por los demás, la forma de seducirlos para conseguir lo que más desea quien las lleva: lucimiento personal, brillar socialmente, aplausos. También perciben con ellas quién puede serles útil.
Su mirada inquieta siempre está buscando público a quien impresionar.
Las gafas 3 están enfocadas al éxito, al cumplimiento de sus objetivos, a ganar. Con ellas su mirada es competitiva y fría.
Su atención casi siempre está puesta en la siguiente tarea que van a realizar, más que en la que están haciendo, imprimiendo un ritmo frenético a todo lo que hacen,
No ven el fracaso, ni tampoco perciben su interior, por eso se desconocen a sí mismos.
SIN GAFAS: mirada auténtica, sincera. Miro en mi interior, veo a los demás.
           

 4     El foco de su atención siempre está viajando: hacia el pasado, hacia el futuro, hacia lo ausente, hacia lo difícil de conseguir.
Cuando un 4 se ve obligado a concentrarse en los acontecimientos que están ocurriendo en el presente, existe una sensación de decepción, de ver los puntos negativos y dolorosos de la situación. Las gafas 4 filtran la realidad de tal forma que, con el apoyo de su imaginación, hacen que los puntos positivos de lo ausente sean extremadamente deseables y exageran imaginativamente los puntos negativos de lo que tienen delante. Los informes de los 4 que tienen tendencia a la anorexia constituyen uno de los más desafortunados ejemplos de la exageración negativa.
Las gafas 4 hacen que sólo sean conscientes de sus sentimientos y apenas de su cuerpo.
SIN GAFAS: mirada ecuánime, enfocada al presente, a lo ordinario, a lo cotidiano, a lo no especial.


5     Las gafas 5 proporcionan una visión analítica, lógica, mental, concentrada, objetiva, científica. Atraviesan lo superficial y permiten ir a lo esencial, a lo profundo, al núcleo. Por ello son observadores perceptivos.
Destacan las amenazas exteriores, la fragilidad, la debilidad, la insatisfacción, las dificultades, los problemas, el sinsentido, el sufrimiento, la fugacidad, la impermanencia, lo que les hace estar alertas ante el mundo que les rodea, especialmente ante la gente.
Con sus gafas los 5 observan el exterior y su interior de forma desapasionada y distante, lo cual les aleja de las personas, de su cuerpo y de sus sentimientos. Apenas perciben su propia vitalidad y fortaleza.
SIN GAFAS: mirada cálida, clara, viva.


6     Las gafas 6 destacan los peligros potenciales, las amenazas. Hacen que su visión sea cautelosa, temerosa, desconfiada, escéptica, pesimista, negativa, catastrofista. Resaltan los fracasos y las desgracias, mientras que los éxitos y placeres pasan desapercibidos.
Lo positivo de la situación presente apenas se percibe. También su cuerpo, los sentidos, les pasa desapercibido.
Los 6, con sus gafas, perciben las intenciones ocultas de la gente. Con su visión desconfiada e intuitiva, detectan el engaño y la falsedad.
Visión teñida. Visión obediente, dependiente: la de la autoridad, la del grupo. Visión rebelde, antiautoritaria, contestataria: a la contra.
SIN GAFAS: mirada segura, tranquila, confiada, positiva, acogedora, valerosa.

            
 7     Toda su atención está focalizada hacia fuera en el mundo, a pasarlo bien, a divertirse. Les cuesta mucho presta atención a lo profundo, ya que su enfoque de la vida es disperso, superficial y aventurero.
Su visión positiva, optimista, juvenil, alegre, frívola e idealizada, niega partes de la realidad, de sí mismos y de los demás y, a menudo, anula su espíritu crítico.
Su atención se desplaza de experiencia en experiencia, en una carrera desbocada hasta la próxima empresa fascinante, mientras el presente se les escapa.
En un sentido escapista, la atención de un 7 puede trasladarse con fluidez entre dulces recuerdos, pensamientos fascinantes e interesantes planes futuros.
SIN GAFAS: mirada objetiva, realista. Veo el presente y lo acepto tal cual es. Percibo y acojo mis sentimientos negativos, miro en mi interior.
           

 8   Su visión es defensiva, la de quien se siente viviendo en un mundo hostil. Con sus gafas rápidamente se dan cuenta de los puntos débiles de los demás. Saben visceralmente quién es fuerte y quién débil. Perciben dónde reside el poder en un grupo.
Sus gafas están graduadas para detectar la injusticia, el engaño, la falsedad, lo fingido.
A menudo su atención queda atascada en su punto de vista. Estrechez de miras, radicalismo, extremismo, drásticos puntos de vista.  
Sólo ven lo que refuerza su confianza en sí mismos, su fortaleza. No perciben lo que pueda debilitarlas. No ven su debilidad, su fragilidad, su sensibilidad.
SIN GAFAS: mirada inocente, confiada, bondadosa. Percibo y acojo mi debilidad, mi sensibilidad.


9     Sus gafas se desenfocan ante cualquier cosa que pueda perturbar su paz y tranquilidad. Ignoran cualquier cosa que les pueda excitar o angustiar. Visión apática, comodona.
Tienen tendencia a permitir que su atención se ocupe obsesivamente de asuntos triviales.
Visión puente, mediadora. Se funde o se hace una sola cosa con la opinión de otros. Ven todos los puntos de vista, prestos a reemplazar sus deseos por los de los demás.
Visión terca.
Estar en “la nube 9”. Les cuesta concentrarse en lo que hacen, mirarse hacia dentro. Los demás perciben una falta de atención hacia ellos.
SIN GAFAS: mirada despierta, atenta, viva, entusiasta. Miro en mi interior, me hago consciente, veo lo valioso que soy.





15 de julio de 2019

CLAUDIO NARANJO Y ENEAGRAMA.


El psiquiatra chileno Claudio Naranjo, uno de los máximos exponentes de la psicología transpersonal en el mundo, ha fallecido el día 12 de julio a los 86 años en Estados Unidos. Quería con esta entrada homenajearle dando a conocer una parte de su obra.

En 1970, tras la muerte de su único hijo en accidente,  Claudio Naranjo permaneció varios meses con Oscar Ichazo, el primero en dar a conocer el Eneagrama en el Instituto de Psicología Aplicada de Santiago de Chile, que le transmitió la sabiduría del eneagrama y a quien consideró su maestro espiritual.

He compartido otras entradas en el blog sobre ENEAGRAMA.

Algunas de sus sabias y profundas frases:

Ser responsable conlleva estar presente, estar aquí. Y estar verdaderamente presente, es estar consciente. A su vez, estar consciente es una condición incompatible con la ilusión de irresponsabilidad por medio de la cual evitamos vivir nuestras vidas. 

Cuando aparece la sabiduría aparece también una mayor libertad; la vida se pone en orden y todo fluye como debe fluir.

No podemos tener una sociedad sana si no está compuesta por individuos conscientes. Las crisis del mundo no son más que crisis de consciencia.

Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza.

La meditación consiste en llegar a hacerse nada, para que pase todo a través de nosotros. Quien llega a Dios, ve lo divino en todo. Una vez alcanzaste el cielo, es importante comenzar el camino de vuelta a la tierra.

Publicó varios libros sobre el tema:





El eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma.











27 personajes en busca del ser.











Carácter y neurosis.











Ensayos sobre la psicología de los eneatipos.











Autoconocimiento transformador. Los eneatipos en la vida, la psicoterapia y la literatura.





Comparto los enlaces para ver una entrevista sobre el eneagrama que le hicieron en una TV hace ya bastantes años a Claudio Naranjo, quien tuvo un importante papel en su transmisión:

1 de octubre de 2018

MEDITACIÓN (VII) Y ENEAGRAMA.


La Meditación y el Eneagrama son prácticas complementarias. Las dos son caminos de liberación, que llevan, en mayor o menor grado, a vivencias de despertar.
El Eneagrama es una extraordinaria herramienta de discernimiento. Nos ayuda a distinguir entre lo que viene de nuestro ego de lo que viene de nuestro yo esencial, y produce un esclarecimiento personal. Y es que cuando uno se sienta a meditar, generalmente, de entrada, es el ego quien lo hace. Y si no conocemos el
funcionamiento de nuestro ego puede suceder que se apropie de la práctica meditativa y la utilice en su propio beneficio. Como muy bien dice Eckhart Tolle: “Si no conoces los mecanismos básicos del funcionamiento del ego, no lo reconocerás, y te engañará una y otra vez para que te identifique con él. Esto significa que se apodera de ti un impostor que finge ser tú”. Todo ello dependerá de si estamos centrados o descentrados.
He compartido en el blog otras dos entradas sobre Eneagrama, una titulada ENEAGRAMA y la otra ENEAGRAMA Y CINE.

Uno. El perfeccionista. Su tenacidad, su forma de ser metódica, cuando está centrado, son buenas cualidades para perseverar en la práctica meditativa y no abandonarla a la primera dificultad.
El ego 1 está ciego o es incapaz de ver la perfección ya existente. Es, conforme ganan en serenidad, como descubren la verdadera perfección a su alrededor y en su interior. La meditación es una buena ayuda para cultivar la serenidad que tanto necesitan para contrarrestar la ira, su pasión dominante.
Descentrado en lo negativo del 4, el 1 tiende a la introversión, al pesimismo, al retraimiento, a la melancolía. Su práctica meditativa podría teñirse de esto.
Su listón de exigencia es muy elevado. Nunca quedan satisfechos. Metas imposibles. Severidad, esfuerzo, rigidez, disciplina. El autocontrol es el perfeccionismo de uno. La meditación como deber. Con el tiempo surgirá en ellos la tentación de evaluar su práctica, de comprobar el nivel de sus progresos. Si caen en ella lo que consigan nunca les parecerá suficiente. Es importante ser consciente de todo esto para evitarlo.
Durante la meditación los 1 con frecuencia se autocritican y autojuzgan. Cuando aparezca el crítico interno lo más sencillo y eficaz es prestarle atención, acogerlo, pero sin identificarse con él.
La meditación desde el centramiento en lo positivo del 7 es flexible, abierta, relajada, sin esfuerzo, tolerante, compasiva con uno mismo.

Dos. El ayudador. El 2 se siente superior ayudando. A menudo experimentan una sensación de autoimportancia. Es el orgullo, su pasión dominante. La meditación les puede ayudar a saborear eso de lo que hablaba Jesús en las bienaventuranzas, “la pobreza de espíritu”, el mejor remedio para el orgullo. 
Tienen tiempo para todos, pero no lo tienen para ellos mismos. Su  gran lucha y conflicto consiste en liberarse de la dependencia tan grande que sienten de los demás y ser realmente independientes. Necesitan caer en la cuenta de sus propias necesidades y así recuperar su libertad. La meditación puede ser una forma de dedicarse cada día un tiempo a ellos mismos. De intimar con ellos mismos. De conectar con su yo esencial. Esta es la verdadera libertad que tanto anhelan. Por contra, descentrados en lo negativo del 8, la intensidad y la vehemencia (la pasión dominante del 8) les hará volcarse todavía más intensamente en los demás y les alejará de su interior.
Su identidad parece que sólo la encuentran en el agradecimiento y reconocimiento que los demás hacen de sus servicios. Sin nadie a quien ayudar se sienten vacíos. No saben quién son. Experimentan crisis de identidad. Los ayudadores necesitan distanciarse de los demás para encontrarse. La meditación es una buena ayuda para descubrir quién son verdaderamente en el fondo.
Para centrarse el dos necesita fomentar la sensibilidad del 4, que significa vivir más en contacto con sus propios sentimientos, necesidades y deseos profundos. Y esto es algo que suele suceder con la meditación.

Tres. El seductor. Huyen de sí mismos, porque no se encuentran. Viven en el escaparate, son todo fachada. Por eso, tienen crisis de identidad. No sé quién soy. ¿Quién soy yo sin máscaras? Miedo a conectar con su mundo interior.
Quienes viven para el éxito tienen una gran dificultad para llevar a cabo una práctica meditativa de silencio interior, de estar con ellos mismos, sin hacer nada, ya que su constante activismo les hace considerarla como algo inquietante, y a lo que no acaban de encontrarle el sentido. Aquí no hay escenario, ni farsa, ni publico a quien impresionar. Además les da pavor la posibilidad de que detrás del escenario no haya nada.
La práctica de la meditación supone para el 3 cambiar sus prioridades, adentrarse en lo desconocido, internarse en el propio desconocimiento, perderse, dejar atrás sus máscaras y disfraces, conectar con su mundo interior. Porque lo único cierto de ellos es lo que son cuando dejan de interpretar.
Descentrado, su narcisismo y vanidad, su pasión dominante, se apropiarán de los frutos de la meditación para seguidamente interpretar el papel del despierto, del guía espiritual.
Descentrado en lo negativo del 9,  su meditación se volverá indolente, pasiva.
La búsqueda a través de la meditación, siguiendo su dirección de centramiento en lo positivo del 6, es descubrir la autenticidad en su interior, es mantenerse fiel a su esencia.

Cuatro. El romántico. Se identifican con sus sentimientos. Experimentan bruscos cambios emocionales. O bien están muy elevados o muy bajos. Su atmósfera interior es de remolino, de turbulencia. La meditación es una buena ayuda para que puedan encontrar, como cantaba Franco Battiato (un 4 también) “un centro de gravedad permanente”.
La meditación ayuda al 4 a vivir centrado en el momento presente, sin echar de menos ningún  “paraíso perdido” ni soñar con un “nirvana” futuro. Sentir el momento presente es la mejor forma de vivir creativamente.
Los 4 están apegados al sufrimiento. Melancolía, tristeza, depresión. Sienten que les falta algo para ser felices. Experimentan una sensación interna de privación, de ausencia. Nostalgia, anhelo. Otros tienen lo que a ellos les falta. Es la envidia, su pasión dominante. Descentrados en lo negativo del 2, buscarán eso que sienten que les falta en los demás, y su búsqueda se teñirá de orgullo.
Huyen de lo normal, lo común, lo ordinario, lo corriente. Lo que tanto anhelan está en su interior. Su interior es la mejor obra de arte, y la meditación les puede ayudar mucho a descubrirlo.
Centrados en lo positivo del 1 encontrarán en la disciplina, en el afán de perfección y en la conexión con su visceralidad el "ancla" que tanto necesitan para perseverar en su práctica meditativa. 
La práctica del silencio interior les ayuda a abandonar su mundo de fantasía, a vivir en un aquí y ahora en conexión con su cuerpo, más real. Pero si su ego se apropia de la práctica les llevará a intensificar su ensimismamiento y distanciamiento de los demás y se convertirá en otra forma de ahondar en sus sentimientos, alimentar su melancolía y reforzar su individualismo. Si caen en esta tentación, no sólo se desconectarán de sus verdaderos sentimientos, sino que irremisiblemente se volverán más solitarios, vulnerables e introvertidos de lo que ya son.

Cinco. El pensador. Es el buscador de sentido, por eso se sienten atraídos por la práctica de la meditación, como un camino para encontrarlo. También es el pensador. Su mundo está en la cabeza. La vida les parece demasiado peligrosa para involucrarse en vivirla. Les gusta aislarse, solos, con sus pensamientos e ideas. La avaricia, su pasión dominante, les hace tener un deseo vehemente de poseer la mayor cantidad de tiempo y de soledad que puedan conseguir. Por eso, la meditación, descentrado, puede hacer más fuerte su tendencia al aislamiento y, una vez convertida en uno de sus principales intereses, en otra forma de alimentar su avaricia de tiempo y soledad para ellos mismos. Sin embargo, centrado, la meditación puede ayudarles a acoger y atravesar la sensación interna que a menudo experimentan de vacío, aridez y desierto interior.
Se apegan a sus pensamientos e ideas, a su mundo mental interior. Es por eso que a la hora de seguir una práctica de silencio interior, como la meditación, les cuesta tanto dejarse llevar por la respiración, silenciar su mente, abandonarse. Resulta más fácil para ellos silenciar el exterior que el interior.
Descentrados en lo negativo del 7, surgirá en ellos la dispersión, la huida del sufrimiento y la falta de disciplina, que influirá negativamente en su práctica meditativa.
Por otra parte, centrados en lo positivo del 8, la meditación les puede ser de gran ayuda para saborear la sana sabiduría, que se encuentra en lo más hondo, que significa experimentar las cosas sin la mente personal, prescindiendo de conocimientos y conceptos, y conectar con su visceralidad, energía, vitalidad y fortaleza.

Seis. El lealista. Miedo, inseguridad, duda, escepticismo, constituyen su pasión dominante. Para contrarrestarla a menudo buscan seguridad en autoridades externas. Existe el peligro de que conviertan a su maestro o instructor de meditación en una importante figura de autoridad y que esto genere una relación de dependencia, de la que no les resultará fácil liberarse.
Les falta confianza y seguridad en sí mismos. Tienen mucho miedo en la imaginación. Suelen experimentar una sensación de peligro, amenaza, intranquilidad.
Los 6, cuando logran centrarse, y la meditación es una buena forma de hacerlo, descubren que el miedo y las dudas que les acompañan son una falsa ilusión de su ego. Su yo esencial sabe que nada ni nadie puede herir su esencia, excepto su misma inseguridad. Descubren la autoridad y seguridad en su interior. Se sienten relajados, apoyados por dentro, acompañados. Viven el presente confiadamente, no anticipan el mañana, y así sienten paz y no temor. Están a gusto consigo mismos. También descubren que su autenticidad es su mayor seguridad. Mediante la práctica de la meditación dejan de buscar en el exterior, lo que les sucede sobre todo cuando se descentran en lo negativo del 3, lo que solo van a encontrar en su interior.
Su responsabilidad, lealtad y compromiso les servirán de mucho para no abandonar la práctica meditativa a la menor dificultad.
Necesitan la tranquilidad interior y la estabilidad de lo positivo del 9, su dirección de centramiento. Esto proviene de vivir menos de su centro de la cabeza y más de su centro visceral. Meditar, estar en la respiración, supone bajar de la cabeza la cuerpo. Conectar con el cuerpo les da la tranquilidad y estabilidad que tanto necesitan.

Siete. El optimista. Cuando uno de sus dones, la elocuencia, una vez descentrado, se convierte en locuacidad, al servicio de su pasión dominante, la gula, el silencio interior que proporciona la meditación es el mejor remedio para el 7. También lo es para su tendencia descentrada a la hiperactividad, a la dispersión, a la frivolidad, a imaginar, a planificar y a su mente acelerada. La práctica de la meditación conlleva hacerse más consciente. Escuchar más, hablar menos. Esto es centrarse en lo positivo del 5. Sin embargo, descentrados en lo negativo del 1, su practica se volverá rígida, exigente, y no tardarán mucho en abandonarla.
Claudio naranjo llama al 7 “el encantador encantado”. Su optimismo compulsivo y su tendencia a idealizarlo todo pueden llevarle a una meditación idealizada, encantada. También puede suponer un importante obstáculo su falta de disciplina y compromiso. Es típico en ellos que hablen maravillas de la meditación, pero que muchos días no la practiquen.
La práctica de la meditación supone mirar en mi interior. Sin embargo los 7 huyen de la profundización. Huyen de todo lo que suponga dolor, tristeza o sufrimiento. No afrontan el dolor. Además, raramente viven el presente. Tienen la mente ocupada en opciones positivas y planes. Todo ello supone una importante dificultad para su práctica.
“Los afanes espirituales (como la meditación) pueden constituir un escape para el 7, por cuanto entraña un desatender lo inmediato y lo posible por lo remoto e imposible” (Claudio Naranjo). “Deseo de lograr estados modificados de consciencia, de aplicar significados superiores a los asuntos conflictivos. Escape hacia la luz” (Helen Palmer).

Ocho. El líder. La meditación puede ayudarles a moderar su impetuosidad y vehemencia, su pasión dominante. Sin embargo, tarde o temprano les surgirá la tentación de llevar la intensidad y la visceralidad a su práctica, convirtiéndola en una lucha, en la que el ganador suele ser su ego.
“La típica orientación del 8 hacia un aquí y ahora tangible y concreto –la esfera de los sentidos y de las sensaciones corporales- es un aferramiento lujurioso al presente” (Claudio Naranjo), que nada tiene que ver con la verdadera atención plena.
Viven a la defensiva. Sensibilidad acorazada. Se sienten viviendo en un mundo hostil. Tienen dificultad para aceptar y expresar el lado tierno, agradable, suave, vulnerable, “femenino”. En la debilidad del 8 está su fuerza. Por dentro se sienten aburridos, de ahí la pasión del 8 por el exceso. Esto se debe a que reprimen algo muy suyo, pero que lo mantienen muy enterrado y escondido en su interior: una gran ternura y una gran sensibilidad. Y hacen esto porque consideran toda esa riqueza de sensibilidad como una debilidad.
La práctica de la meditación puede ayudarles a recuperar la inocencia perdida. Cuando esto sucede, ya no necesitan el exceso para aliviar su aburrimiento, porque todo lo ven con ojos nuevos y les llega muy adentro, entonces cede la agresividad y brusquedad característica de su ego.
Descentrados en lo negativo del 5, tienden a encerrarse en sí mismos, aislarse. La meditación puede potenciar esto.
Centrados en lo positivo del 2, la meditación puede ayudarles a conectar con su corazón. A descubrir el poder del amor, antes que obsesionarse con el amor al poder.

Nueve. El pacífico. La aparente iluminación del 9 implica una inconsciencia de la inconsciencia, un adormecimiento de su anhelo. Refuerzan su identidad mediante la inconsciencia, simplificándolo todo (“¿qué más da?”). Viven dormidos a su esencia. Consiguen su bienestar mediante un adormecimiento interno. Es por eso que, al comienzo, la práctica de la meditación no les desagrada, al fin y al cabo es una actividad cómoda y descansada que, aparentemente, requiere poco esfuerzo, no se gasta su energía y les aporta todavía más paz y sosiego del que ya disfrutan. Y es que, como se resisten a lo profundo, porque temen sea conflictivo y perturbador, tienden a quedarse en la superficie de la práctica, por eso se distraen con facilidad, les cuesta concentrarse y enseguida se pierden en agradables ensoñaciones.
Descentrados, tiene el peligro de que la meditación intensifique su pereza, pasividad y retraimiento. Por el contrario, centrados, también puede resultarles de gran ayuda para conectar con su interior y despertar así del sueño en el que viven.
En general, no tienen gran entusiasmo por las cosas. Cuando los 9 comienzan a buscar, por ejemplo, mediante la meditación, es que están despertando. Los 9 en vías de integración, centrados en lo positivo del 3, conectan con su vitalidad. Se niegan a vivir “dormidos”, aletargados. Miran profundamente y sin miedo en su interior, se hacen conscientes, descubren lo valiosos que son.

He publicado recientemente un libro en AMAZON. Se titula EL JARDIN INTERIOR. Es una novela corta y trata de muchas cosas que a mí me interesan, como el ENEAGRAMA, la práctica de la meditación, el discernimiento, la montaña, la atención plena, y hasta hay un poco de cocina. Tiene también muchas referencias y sugerencias a la cultura tradicional japonesa, especialmente al haiku. Pero como indica su título, trata de jardines, sobre todo interiores. Cuesta 3,90 €.

EL JARDÍN INTERIOR. AMAZON.

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16 de octubre de 2017

ENEAGRAMA Y CINE

La mejor forma trabajar el eneagrama (publiqué hace tiempo una entrada del blog titulada ENEAGRAMA) es hacerlo en un grupo y, a ser posible, dirigido por una persona con mucha experiencia práctica y amplios conocimientos de eneagrama. Pero lo primero no es nada fácil de conseguir, ya que el número ideal de componentes del grupo, para que estén por probabilidades representadas las nueve personalidades, tendría que ser de algo más de veinte personas. A falta de esto, el cine puede ser otra forma de aprender eneagrama. Resulta curioso comprobar cómo a actores de un determinado eneatipo en su vida real, se les asignan papeles de su mismo número. Ver en el cine a un actor interpretando el papel de una de las personalidades del eneagrama, si coincide con la nuestra, es como mirarnos en un espejo; nos puede ayudar a reconocer aspectos nuestros desconocidos hasta entonces y, si es otro eneatipo, nos puede ser de gran ayuda para comprender esa personalidad, aceptarla, y ponernos en sus zapatos. Puede ser que el eneatipo de ese personaje sea el de mi pareja, hijo, padre, hermano, compañero de trabajo, etc., y si lo miro a la luz que aporta el eneagrama, descubra muchas cosas que me ayuden a mejorar mi relación con esa persona.
Todas estas buenas películas se pueden ver en páginas web de cine on line.


ENEATIPO UNO. The Queen. Stephen Frears. 2006.
La reina actual del Reino Unido, Isabel II, interpretada en la película por Helen Mirren, es la corrección y la perfección personificada, o sea, un eneatipo 1. Transmite rigidez (corporal y mental), distancia, frialdad. Como dice la reina en una ocasión: “El deber es lo primero, después es la persona”. Sin embargo, para la princesa Diana, esto no valía para ella, y este era uno de los motivos por el que a la reina no le caía bien. Y es que con su sinceridad, encanto y cercanía, sus dones 6, se había ganado al pueblo inglés. Por el contrario, la reina se muestra superior, protocolaria, dogmática, exigente, seria, altiva. El puesto de reina que ocupa le refuerza su eneatipo 1. Como les sucede a los 1, tener razón es muy importante para ella.
Hay un fragmento de la película en el que la belleza de la naturaleza y la visión de un precioso ciervo le llevan a vivir unos momentos de apreciar la perfección ya existente, de conexión con su corazón, de emoción, de liberación de su personaje, de serenidad, es decir, de centramiento. Muestra también los dones del 1: disciplia,  integridad, entrega, valores. La ira, la pasión dominante del 1, la transmite mediante un tenso lenguaje corporal y ocupándose en corregir y criticar el comportamiento de todo el mundo. El Primer Ministro, Tony Blair, un eneatipo 3, con sus habilidades sociales, un don de los 3, le ayuda a solventar la crisis de la corona.


ENEATIPO DOS. Pena de muerte. Tim Robbins. 1995.
Sean Penn, un eneatipo 8 en la vida real, interpreta en la película a Matthew, un condenado a muerte, un 8 descentrado. Mientras que Susan Sarandon, interpreta el papel de la hermana Helen, una monja que se implica en ayudarle, un eneatipo 2 centrado. En la vida real la actriz siempre ha estado implicada en organizaciones de carácter social y seguramente es también un 2.
Sumamente empática, también con los padres de los jóvenes asesinados, generosa, compasiva, afectuosa, servicial, su ayuda ha generado una gran dependencia emocional de Matthew.
En un determinado momento de la película le pregunta su madre: “¿Por qué haces esto?” Y ella le contesta: “Me siento atrapada, más que atraída”. Aquí muestra su compulsión por ayudar a los demás. Necesita ayudar a los demás para sentirse. Sus propias necesidades las ignora o no las tiene en cuenta. Y es que el 2 recibe en el mismo acto de dar. La verdadera necesitada es ella. A esto se le podría llamar “generosidad egocéntrica”. Sintiéndose llena de amor, la persona orgullosa (la pasión dominante del eneatipo 2) se siente “gran persona” y apenas es consciente de esto.
La hermana Helen es el apoyo de Matthew en sus últimos días. Su mirada amorosa en los últimos momentos de su vida, al ser ajusticiado mediante inyección letal, es su último consuelo. Ella le ha dicho previamente: “Mírame, verás el amor en mi rostro”.


ENEATIPO TRES. Atrápame su puedes. Steven Spielberg. 2002.
Esta película está basada en una historia real. Leonardo di Caprio (un 3 en la vida real) interpreta en la película el papel de Frank, un eneatipo 3. Frank comienza su carrera delictiva con 16 años (es muy precoz), poco después del divorcio de sus padres, en su primer día de clase en un nuevo colegio. Al entrar, otro joven le empieza a acosar en plan matón y él decide hacerse pasar por el profesor de francés y ridiculizar al acosador. Cuando el director llama al padre, a la salida, éste le sonríe, mostrándole complicidad y aprobación por su actuación. Y es que su padre también tiene problemas con la justicia. Frank muestra con claridad la pasión dominante del 3: el narcisismo, la vanidad, el engaño, la ocultación. Seduce y manipula a sus víctimas para conseguir sus objetivos. Es un camaleón, capaz de interpretar cualquier papel que le permita conseguir admiración y éxito social. Su frialdad, falta de empatía y  habilidades sociales le facilitan sus estafas, pero sin embargo su incapacidad para intimar le hace sentirse solo. Conoce a una chica buena e ingenua, una 6, que le ayuda a centrarse, a ser más auténtico, con la que se quiere casar. Pero las cosas se complican. Como buen 3 le encanta competir, y lo hace hasta con el agente del FBI que le persigue.


ENEATIPO CUATRO. Las horas. Stephen Daldry. 2002.
La película comienza con el suicidio de Virginia Woolf (Nicole Kidman). Describe la vida de tres personajes 4, todos  ellos bastante descentrados: Virginia Woolf, Laura (Julianne Moore) y Richard (Ed Harris), y de un 2, Clarissa (Meryl Streep). El libro de “La señora Dallloway”, que en la película escribe Virginia Woolf, es el nexo de unión entre los cuatro personajes. Se van sucediendo los saltos espacio-temporales y de personajes. Los tres 4, Virginia, Laura y Richard, tienen mucho en común, son sensibles, atormentados, depresivos, apegados a su sufrimiento, autodestructivos, enigmáticos, introvertidos, y se sienten incomprendidos. Su pasión dominante es la envidia, la nostalgia, el anhelo. Los tres perciben que algo les falta para ser felices. Su nostalgia es de un pasado, cuando las cosas les parece que fueron más reales y auténticas. Al final de la película, han pasado los años, se descubre que la madre de Richard es Laura, que no soportaba su convencional vida familiar con su marido y su hijo y que, entre suicidarse o abandonar a su familia, eligió lo segundo. Y es que los 4 tienden a huir de lo normal, de lo corriente, de lo común. Laura, un 4 descentrado, lleva esto al extremo. Clarissa, un 2, se ha dedicado durante años a cuidar a Richard. Sus cuidados y la dependencia que le ha generado es lo que le ha impedido acabar con su vida antes.


ENEATIPO CINCO. Historia de una pasión. Terence Davies. 2016.
El título de la película en inglés “A quiet pasión” se ha cambiado en España por el nada acertado “Historia de una pasión”. Mucho más adecuado hubiera sido “Una pasión silenciosa (o callada)”. La película está basada en la vida de la poeta norteamericana Emily Dickinson, un eneatipo 5. Qué bien la describe su mejor amiga: “Eres una criatura extraña. Más profunda, sospecho, que cualquiera de nosotros. Tú no demuestras, tú revelas”. Independiente, solitaria, en busca de sentido mediante la poesía, austera, con pocos amigos, pero muy íntimos; perder uno es un drama. Proteger su privacidad, sus espacios de soledad, su tiempo para ella misma, forma parte de la pasión dominante de los 5, la avaricia. Dice en una escena: “Cuando se acercan demasiado siento que me asfixio”.
Cercada por el puritanismo de su entorno, la pérdida de su mejor amiga (contrae matrimonio), la muerte de su padre y una enfermedad que se le manifiesta le hacen hundirse, retraerse y aislarse, viviendo desde entonces en el piso de arriba, manteniendo así una mayor distancia emocional con los demás y vistiendo de blanco, su color de luto. Al final, el precio de su independencia es la aridez interior, que le hace mostrarse arisca, irónica y distante con los demás.


ENEATIPO SEIS. Sueños de un seductor. Woody Allen. 1972.
La película comienza con el final de otra gran película, Casablanca. Y es que Woody Allen en su papel de 6 (en la vida real también lo es), hace algo muy típico de este eneatipo, buscar una figura de autoridad en la que apoyarse, en la película el personaje de Humphrey Bogart en Casablanca, que se le aparece para darle consejos. Woody Allen se parodia a sí mismo. Su humor se basa en la sinceridad, uno de los dones del 6, llevada al extremo, mostrando su inseguridad, miedo, dudas, que es la pasión dominante del 6, su desconfianza, sus contradicciones. Así como el hábito de asumir lo peor, viviendo en la mente y anticipando el futuro con la imaginación, que siempre será catastrófico. Esta es la versión de pesimismo del eneatipo 6. Es gracioso que la única que le comprende es la mujer, casualmente un 6, de su mejor amigo, un 3. Al final la lealtad, otro de los dones del 6, y un final de película se anteponen al amor.


ENEATIPO SIETE. La vida es bella. Roberto Benigni. 1997.
Para la mayoría de las personas en la vida hay momentos en que es bella, a veces son días, o incluso temporadas; pero también hay momentos, días o temporadas en los que esto no sucede. Los eneatipo 7, como Guido, el protagonista de esta película que interpreta Roberto Benigni (que también es el director y guionista y un 7 en la vida real), utilizan un truco para que la vida sea siempre bella, que consiste en idealizar la realidad, ignorando y huyendo de la tristeza y el sufrimiento. Guido muestra también la gula, la pasión dominante del 7, siempre dispuesto a saborear y disfrutar nuevas y sabrosas experiencias. Así como el entusiasmo y la alegría de vivir que transmite, que es el don de los 7.
En la película el optimismo llega a ser fantástico, mágico, incluso compulsivo. Fantasía y realidad se confunden.  A veces Guido hace trampas o trucos para que la magia funcione. En la primera parte, su optimismo llevado al extremo le impide percibir el grave peligro que se avecina contra los judíos, a pesar de las claras señales que lo anuncian. En la segunda parte, que el niño no sufra lo justifica todo.


ENEATIPO OCHO. Cyrano de Bergerac. Jean-Paul Rappeneau. 1990.
En la primera parte de la película, el personaje de Cyrano de Bergerac, interpretado por Gerard Depardieu (un eneatipo 8 en la vida real), manifiesta su pasión dominante con claridad: la intensidad, el exceso, la vehemencia. Se muestra retador, provocador, arrogante, enérgico, fuerte, luchador, dominante, franco, confiado, justiciero, iracundo. Su lema es “¡Puedo!, luego existo”. Su capacidad de liderazgo es evidente, es por esto que muchos le admiran y siguen. De vez en cuando, también asoma su inocencia.
Dos palabras lo definen: Sensibilidad acorazada. Como les sucede a los 8, tiene dificultad para aceptar y expresar su lado tierno, agradable, suave, “femenino”; para intimar. La excusa de Cyrano es su nariz. Ignora que en su debilidad está su fuerza.
Su amor platónico por Roxane consigue resquebrajar su coraza, mantiene viva su sensibilidad, pero no lo suficiente como para liberar su corazón. Es demasiado arriesgado. Prefiere vivir y morir siendo un alma solitaria.


ENEATIPO NUEVE. Los Chicos del coro. Christophe Barratier. 2004.
El protagonista de la película, Clément Mathieu, interpretado por Gérard Jugnot, es bonachón, complaciente, sencillo, acomodaticio; transmite paz y tranquilidad, o sea, un 9 centrado. Enseguida empatiza con los chicos del centro, se pone en su lugar, tiende puentes, establece complicidades, media por ellos ante el director. Así, poco a poco, con delicadeza, amorosamente, sin que ellos se den cuenta, mediante el coro, los va sanando, llevándolos del desarraigo a la pertenencia. Como suelen hacer los 9, procura evitar el conflicto de enfrentarse abiertamente con el director y practica la resistencia pasiva y terca.
Muestra su pasión dominante, la pereza, por su resignación, por su falta de energía para luchar por conseguir dedicarse a lo que más le entusiasma, cosa que pocos 9 saben, que en su caso es la música. Tiene también la típica baja autoestima 9, el infravalorarse, que hace que otros se apropien de sus méritos, no destaque y pase desapercibido, su exagerada modestia. Como dice de sí mismo al final de la película en su diario: “Me llamo Clémont Mathieu, músico fracasado. Vigilante en paro”.


He publicado recientemente un libro en AMAZON. Se titula “El jardín interior”, es una novela corta y trata de muchas cosas que a mí me interesan, como el ENEAGRAMA, la práctica de la meditación, el discernimiento, la montaña, la atención plena, y hasta hay un poco de cocina. Tiene también muchas referencias y sugerencias a la cultura tradicional japonesa, especialmente al haiku. Pero como indica su título, trata de jardines, sobre todo interiores. Cuesta 3,90 €.

EL JARDÍN INTERIOR. AMAZON.

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