Son muchas y variadas las formas de sufrimiento que
experimentamos los seres humanos. “Todos somos prisioneros cumpliendo una
sentencia de por vida, prisioneros de nuestra propia
mente”. Sin embargo, la sensación de apertura, claridad, espaciosidad,
calidez y paz, es decir, de libertad interior, puede sucederle a cualquiera y
en cualquier lugar, incluso en una prisión. La profunda vivencia de sufrimiento
e insatisfacción, la primera noble verdad del Buda, que se experimenta en una
cárcel también puede propiciar con intensidad el anhelo de la liberación. Y la
práctica de la meditación ayuda a que esto suceda. Es lo que se muestra en este
interesante documental.
Tras los altos muros de la prisión de máxima seguridad
de Donaldson, en Alabama, viven más de un millar de hombres, todos ellos
peligrosos criminales que cumplen cadena perpetua en una cárcel de la que nunca
podrán salir. Pero para algunos de estos presos esta situación se ha hecho más
soportable gracias a la puesta en marcha en el correccional de un programa
basado en técnicas de meditación budista o Vipassana. El documental nos aproxima
a las historias de 36 reclusos que deciden someterse a este proyecto sin
precedentes, entregándose a él emocional y mentalmente. Sobrepasamos los muros
de esta prisión de máxima seguridad para acompañarles durante los diez días
que dura el programa de meditación silenciosa.
The Dhamma Brothers:
"Nuestra naturaleza real es
liberación. Pero nosotros imaginamos que estamos prisioneros, y estamos
haciendo múltiples intentos agotadores para devenir libres, mientras somos
libres todo el tiempo. Una ilustración aclarará esto. Un hombre se echa a
dormir en esta sala. Sueña que ha ido a recorrer el mundo, que pasa por colinas
y cañadas, desiertos y mares, y que después de muchos años de viaje agobiante,
regresa a Tiruvannamalai, entra en el ashram y camina adentro de esta sala.
Justo en ese momento se despierta y encuentra que no se ha movido ni siquiera
una pulgada y que ha estado durmiendo justamente donde se había tumbado. Él no
ha retornado después de un gran esfuerzo a esta sala, sino que está y siempre
ha estado en la sala. Es exactamente así. Si se pregunta, «¿Por qué siendo
libres nos imaginamos que somos prisioneros?», yo respondo, «¿Por qué estando
en la sala imaginó usted que estaba inmerso en una aventura por el mundo,
cruzando colinas y cañadas, desiertos y mares? Es todo mente o maya [ilusión]»".
Ramana Maharshi
Hermosa la descripción que hace Thich
Nhat Hanh de la iluminación de Buda, extraída del libro LA RADICALIDAD DEL ZEN,
de Rafael Redondo:
“Gautama sintió como si se hubiera
abierto de pronto una prisión en la que había permanecido encerrado miles de
existencias. El carcelero era la ignorancia. La ignorancia había ocultado su
mente como los nubarrones ocultan la luna y las estrellas. Nublada por olas
infinitas de pensamientos ilusorios, la mente había dividido erróneamente la
realidad en sujeto y objeto, yo y los demás, existencia y no existencia,
nacimiento y muerte; y estas diferenciaciones habían generado ideas erróneas:
las cárceles de los sentimientos, anhelo, posesividad y transformación. Los
sufrimientos del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte no hacían más
que ensanchar los muros de la prisión. Sólo había que agarrar al carcelero y
ver su verdadero rostro. El carcelero era la ignorancia… En cuanto
desapareciera el carcelero, desaparecería la cárcel y nunca volvería a
reconstruirse”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario