31 de mayo de 2026

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. BERNIE GLASSMAN. MAESTRO ZEN.

Como maestro zen siempre me preguntaba qué prácticas podrían desarrollar para ayudar a mis alumnos a experimentar la unidad de la vida. Siempre me planteaba preguntas como: ¿Qué nos mantiene con la sensación de estar separados los unos de los otros?

Hitler y los nazis alemanes se habían propuesto acabar con las diferencias. Habían divinizado una raza y una cultura, habían declarado a las otras inferiores y seleccionadas algunas para ser exterminadas. Yo estaba decidido a llevar a gente de diferentes religiones y nacionalidades justo al lugar donde la diversidad había sido condenada a una terrible tumba. 

He hecho muchísimos retiros en mi vida, y en cada uno he aprendido una lección particular. Lo que aprendí en el retiro Auschwitz-Birkenau fue esto: lo que tenemos en común es nuestra diversidad. 

Anhelamos encontrar cosas que sean comunes a todos los seres humanos, cosas que nos puedan unir. Pero tras ese anhelo subyace el deseo de que los demás sean como nosotros, afirmando así nuestra manera de ver las cosas. Y esa es la trampa. 

Adolf Hitler también había querido un acontecimiento de uno solo. Su manera de conseguirlo era eliminando la diversidad. Creó cientos de lugares como Auschwitz y Birkenau donde podría destruir la diversidad y crear un pueblo que mirara lo mismo, pensara lo mismo, viviera lo mismo. Pero no pude hacerlo. Porque lo único que tenemos básicamente en común es que todos somos diferentes. 

Cuando vemos a alguien que no tiene el mismo aspecto que nosotros, que tiene otras costumbres y que habla una lengua extraña, comienza un lento proceso de deshumanización. Quizás no pensemos conscientemente mal de él o no le deseamos ningún mal, pero no creemos que sea tan humano como nosotros. A menudo esto es un proceso sutil, y notarlo requiere atención, honestidad y sensibilidad. A veces no es nada sutil y la gente empieza a actuar a partir de estas concepciones y niega derechos y libertades básicas a los demás. Y cuando lo hace, dice el rabino Primo Lévy, “entonces, al final de la cadena, está el
lager” (el campo de concentración). 
Auschwitz sucedió porque unos seres humanos condenaron a muerte a otros por su diferencia.

La diversidad es la otra cara de la unidad. Todos somos parte de una única unidad, pero también somos diferentes Extraído del libro "Dar testimonio. Lecciones de un maestro zen pacificando", de Bernie Glassman. Publicado en España por la Asociación Zen Dana Paramita.  





Más de dos décadas dando testimonio en Auswitz/Birkenau:


No hay comentarios:

Publicar un comentario