1 de agosto de 2014

¿QUIÉN QUIERE SABER? TOMAS STUBBS.

Moni y Tomas
Una mente identificada nunca pillará esto, pero no haces nada, nunca lo has hecho y nunca lo harás. Nadie nunca ha hecho nada ni lo hará nunca. No hay nadie que haga nada ni nadie que pueda. La mente que está identificada con pensar o cree ser tú, ser un alguien, nunca puede pillar esto porque se cree el hacedor, eso es lo que significa estar identificado. Pero el cambio a Ser es vivir la verdad simple y directa que no hay ningún alguien aquí y nunca lo ha habido. Es decir, ninguna entidad separada que pueda hacer algo o tenga control sobre algo. Y la conclusión inevitable de eso es que la vida está haciéndolo todo, o Dios, Alá, el Absoluto, el Universo, el Gran Misterio Sagrado, la Conciencia, la Una Mente, la Unidad -llámalo como quieras, no vale la pena quedarse estancado en una palabra que de todas maneras es sólo un señalador al gran desconocido e incognoscible. Tomas Stubbs.

Tomas Stubbs inició una búsqueda espiritual en Inglaterra, país donde nació.
En el 2004 se traslada a Vancouver y conoce a Moni Vangolen y enseguida se genera un intenso vínculo entre ellos. Actualmente comparten juntos los encuentros que ofrecen en Norte América y Europa.
"El despertar vino a mí a hurtadillas. Yo estaba preparándome como profesor de yoga en Inglaterra y por curiosidad me llevé dos libros para leer, El poder del ahora de Eckhart Tolle y Yo soy Eso de Nisargadatta Maharaj. La lectura de El poder del ahora encendió una luz en mi interior, todo en el libro parecía tan obviamente cierto, y de tan fácil acceso. Entonces comencé a leer Yo Soy Eso y desde las primeras páginas hubo una resonancia profunda. Luego, caminando por la calle, el pensamiento incesante espontáneamente se detuvo, estaba sorprendido. Unos días más tarde, en un momento de completa gracia, tuve una realización clara de lo que era real y lo que era ilusión y todas las demás preguntas se volvieron innecesarias. Desde ese momento la mente se tranquilizó y se estableció en segundo plano. Unas semanas más tarde conocí a mi primer maestro espiritual, Tony Parsons. El encuentro fue breve, pero el efecto fue profundo y durante el próximo año fueron las palabras de Tony "no hay nadie" que volvían a mí una y otra vez, anclando el cambio en mí, y mis pies en la tierra.
Septiembre  2012, Zaragoza
Pero el despertar es una cosa curiosa, nunca es exactamente lo que se piensa que es. Incluso después del hecho. Durante mucho tiempo parecía que el cambio fundamental ocurrió en un momento de realización. Ahora veo que la realización fue un momento de cristalización, la cabeza finalmente consiguió lo que el corazón siempre había estado anhelando, lo que ya sabía de alguna manera, y empecé a conocer la sutileza del corazón. Lo que llamo el cambio es entonces la alineación interior de éste, no es una posición mental que se pueda elegir o no... eso es siempre lo más sorprendente, es como la realidad que cambia, y transforma cada célula. Es como si la habitación hubiera estado llena de agua antes y alguien viniera y la drenara – de alguna manera todo es luminoso, y claro.”

¿Son importantes los pensamientos? Tomas Stubbs:

14 de julio de 2014

¿QUÉ ESTÁS ESPERANDO? MONI VANGOLEN.

¿Estás esperando que algo sea de otra manera de lo que es?

¿Estás esperando que algo o alguien sea diferente o mejor antes de que puedas ser feliz o estar en paz?

¿Estás esperando que mejore el tiempo?

¿Estás esperando que se resuelva tu reto-del-momento?

¿Estás esperando que tu pareja o tu familia o tus amigos o tus compañeros de trabajo sean más consientes, o más cariñosos, o más generosos?

¿Estás esperando que mejore tu trabajo o que se despegue tu carrera?

¿Estás esperando que incremente tu cuenta bancaria?

¿Estás esperando que se liquiden tus deudas?

¿Estás esperando que algo o alguien te rescate de tu circunstancia de vida?

¿Estás esperando que mejore tu salud?

¿Estás esperando que tu cuerpo sea diferente de algún modo?

¿Estás esperando el fin de semana o tus días libres o tus próximas vacaciones?

Moni (3ª dcha.), Tomas (4º) y Carmy (2ª). Oct. 2011 Zaragoza

¿Estás esperando que vuelva tu impulso creativo?

¿Estás esperando que se termine tu proyecto?

¿Estás esperando que se haga tu lista de “cosas para hacer”?

¿Estás esperando que se completen tus emails?

¿Estás esperando que el mundo sea diferente de algún modo?

¿Estás esperando que tu vida se vuelva más fácil o más sencilla?

¿Estás esperando el siguiente retiro antes de que puedas estar en quietud?

¿Estás esperando que te ilumines?

¿Estás esperando ___________________? (tú rellena el hueco)

La habilidad de simplemente notar esta acción de esperar es el principio de reconocer la felicidad y la paz y la quietud que ya está presente en ti. ¡Ya aquí ahora mismo debajo de todo el esperar! Esta es la verdadera felicidad que no depende de que nada sea de un modo particular. No depende de que sea de la manera que “Yo lo quiero” o “No lo quiero”. La paz que “pasa toda comprensión.” La quietud que nunca te ha dejado.

La conciencia del esperar es el portal para entrar.

Para adentrarse en la felicidad verdadera, en la paz, en la quietud – tu casa.

Atrapando el esperar en la conciencia.

Simplemente sosteniendo el esperar en un abrazo amoroso de la conciencia – de ti.

Sin juicio, ni opinión, ni ningún comentario en absoluto.

Quizá aparece un “ajá”. El reconocimiento de este querido y viejo amigo que se llama el esperar.

El reconocimiento de cuánta energía se usa y se malgasta esperando que la vida sea diferente. Cuánta preciosidad se malgasta. Cuánto sufrimiento se crea en este hueco entre cómo la vida es ahora mismo y cómo quiero que sea.

Reconocer cómo ocurre un frenar de la vida en el esperar. Frenando la alegría, la vitalidad, la paz que ya está aquí.

Simplemente notando esto.

Consiente de la sabiduría que se gana en ver esto. La sabiduría que es el portal de salida de la sala de espera. El portal que te lleva a la Vida.

¿Ahora mismo en este momento estás consiente de que está ocurriendo algo de espera?

¿Estás dispuesto sostenerlo suave y cariñosamente en tu abrazo? Justo como es.

¿De qué estás consiente mientras este amigo querido está siendo sostenido?

En la espaciosidad aquí, ¿hay una acción que se requiera? ¿Puede ser tomada ahora?

Si así es, tómala.

Si así no es, entonces déjalo.

Simplemente alerta al esperar.

Y sí, aún habrá la acción de esperar…en los semáforos o en la cola del cajero, en las tiendas o la cola en el banco o al espera por teléfono o …

Notar la diferencia cuando estás consiente del esperar y no intentas hacer que sea de otro modo de lo que es.

Notar lo que se descubre… se destapa…

Como dicen nuestros amigos Hopi, “¡TÚ eres él/la que has estado esperando!


Moni vive en Vancouver, Canadá, donde conoció a Eckhart Tolle y trabajó como su asistente personal durante unos años. Durante esta época experimentó una serie de profundas realizaciones, resultando en una transformación a su verdadero Yo - la Presencia. Con el amor y las bendiciones de Eckhart, Moni actúa ahora como guía de la Presencia. Moni comparte satsang en Norte América y Europa desde su experiencia directa del reconocimiento, encarnando y viviendo esta conciencia despierta, viva, radiante que somos todos. Forma equipo con su pareja Tomas Stubbs. Disfrutan juntos de la celebración de encuentros en Canadá, EE.UU., Reino Unido, Francia y España.


30 de junio de 2014

SOBRE EL SILENCIO (II). FÉLIX ARCE.

Algo sobre el silencio
ありたちがくさにのぼってすぐおりる

Las hormigas en fila
suben por una hoja de hierba...
y en seguida bajan

Hablar sobre el silencio… Qué tesitura. Imagino a la niña japonesa de seis años que escribió ese haiku sonreír.
Yo podría decir muchas cosas sobre el silencio (eso iba a decir)…. Pero no, en realidad no. La verdad es que sólo podría repetir muchas palabras que oí sobre el silencio. Palabras… palabras que viene y van una y otra vez. Como las hormigas…
El silencio... Un niño mirando una fila de hormigas en la hierba. Quizá el silencio sea eso.
Y una sonrisa. Yo mismo sonreí cuando leí ese haiku. Ese silencio. Si el silencio puede decirse es así. Sin palabras. De verdad sin palabras. Nombrando lo obvio. Lo que está ahí, a nuestro alcance. Tan a nuestro alcance que no lo alcanzamos.
Cuando leo ese haiku siempre, siempre, imagino a esa niña acuclillada, como una ranita, como sólo saben hacer los niños, contemplando en silencio como la fila de hormigas sube y baja por una hoja de hierba.
Una hoja de hierba. Unas hormigas. Y un niño que mira. Eso es el mundo. Eso es el silencio.
Como se ven las cosas por primera vez.
Como lo habré visto mil veces. Como ya no lo veo.
Yo quisiera ser capaz de ver siempre por primera vez una fila de hormigas que sube y baja por una hoja de hierba.
Entonces sonreiría. Entonces sería yo.
Yo, pobre yo, lo reconozco, no soy capaz de guardar silencio. De dar voz, callada, a ese niño que, dicen, llevo dentro. De ver.
El niño que llevamos dentro… ¿de verdad llevamos un niño dentro? ¿O acarreamos el recuerdo de un niño? Aquel niño…
Quién fui... Quién soy…
¿De verdad hubo un día en que contemplé en silencio, con todo el silencio de mi alma, cómo una fila de hormigas subía y bajaba por una hoja de hierba?
A veces lo dudo. A veces me parece que si fue, fue sólo un sueño.
Lo sé. Sé que las hormigas siguen ahí, subiendo y bajando por las hojas de hierba, como siempre.
Pero ya no las veo. Ya no soy capaz. Ya mi silencio está preñado de palabras.
Palabras que a veces, oh iluso, pretenden nombrar el silencio.
Sí… yo quisiera contemplar el mundo tumbado sobre la hierba… Sin palabras. De verdad sin palabras. Cuántas cosas podría yo decir sin decir de verdad nada… hasta el silencio… Qué pretencioso… Qué inocente…
Qué diferente debe sonar el mundo desde la sonrisa de un niño. A ras de suelo. A la altura de las hormigas que no dicen nada. Qué tontería querer llenar una hoja de hierba con nuestra filosofía.
Se doblaría. Claro. Como las hormigas. Se cansarían. Dejarían todas nuestras palabras en cualquier parte. Porque pesan. Sí. En realidad, cómo pesan…
Cómo pesa todo lo que no somos. Buf. Cómo nos pesa, y cómo atruena, todo lo que olvidamos contemplar. Lo que dejamos al otro lado de nuestra sonrisa.
Aquel silencio… aquel silencio… a veces… sólo a veces… qué milagro que no sabría decir… me encuentro otra vez con el silencio. Con aquel silencio. Con el momento en que veo.
Es el silencio el que me sorprende. Qué cosas. Cuando no me lo espero. A lo mejor cuando estoy pensando en cosas muy importante que no tienen nada que ver con hormigas ni con hojas
de hierba, claro. Justo entonces me llama.
El silencio del mundo. Que me contempla a mí. Como una hormiga cualquiera que va y viene sobre la hierba.
Me llama aquel silencio. Y sí. Entonces me acuerdo. Me acuerdo de cuando yo contemplaba el mundo también así… A ras de suelo. En cuclillas, como una pequeña rana, contemplando las cosas, todas. Con la humildad y la confianza de un niño que no sabe de humildad ni de confianza.
Desde la pureza de mi silencio.
Y con aquel silencio vuelvo a ver la naturaleza de las cosas. De las cosas sin importancia. A las hormigas que van y vienen por ejemplo, sí, milagrosamente las vuelvo a ver. Veo el mundo que no pesa porque no tiene palabras. Y con aquel silencio me vuelvo a ver a mí mismo, qué raro...
Y por fin me reconozco. Y sonrío.
Es quizá la pureza de aquel silencio que sonó cuando una rana saltó. Una rana acuclillada en la orilla como un niño, como sólo los niños saben hacer. El silencio que estaba ya y que no oíamos.
Hasta que sonó aquel chapoteo. El silencio que siempre está. Bajo todas las cosas. En la profundidad verdadera de nuestra mirada. Pura. Contemplando las cosas por primera vez. Como son siempre.
Una sonrisa sobre la hierba. A ras de suelo la sonrisa de un niño contemplando en silencio las hormigas que suben y bajan por una hoja de hierba. Eso es el silencio... Quizá el haiku…
Félix Arce.

23 de junio de 2014

WAINE LIQUORMAN EN BARCELONA. CRÓNICA DEL SATSANG.

El 21 de junio José Luis y yo estuvimos en Barcelona compartiendo un día de satsang con Waine Liquorman.
Cuando Waine te mira lo hace desde ese mismo lugar que se manifiesta en los ojos de un niño de un año cuando mira a un desconocido desde su cunita en el autobús… A los ojos, ojos que sonríen, boca que sonríe, todo amor extático, sin juicios, sin tiempo, el que mira y el observado… son lo mismo!
Durante ese encuentro de unas cuatro horas descubrimos a este maestro advaita, mucho menos conocido que Mooji o Tolle… pero al final todas las olas tienen el mismo sabor a sal…
Sin ninguna pretensión de mantener poses de superioridad espiritual: cercano, jocoso, espontáneo, a veces con naturalidad casi brutal en sus comentarios… alternando todo ello con el otro Liquorman… el que conecta con todos los desconocidos que se acercan a él, desde eso que Es, que se manifiesta arrobada y arrebatadoramente desde el silencio de su mirada, silencio en que hay una única mirada sin identidad…
Ese excéntrico grandullón vuelve a mostrarse extremadamente sensible acompañando a los presentes en el, a veces angustioso, proceso de abandono de la falsa sensación de autoría…
Adonde te lleva Liquorman entre bromas y paradojas para acompañarte con su cálido silencio en el momento justo, abrazando las lágrimas con su sonrisa, incluso fundido él también en el mismo llanto contigo.
Jorge Bescós.

Acudo a este satsang como un folio en blanco. No he leído nada de Waine Liquorman ni he visto ningún vídeo suyo. Alguna persona me ha hablado bien de este “maestro” advaita. He preferido dejarme sorprender.
Llegamos al lugar del satsang una hora antes. Descubrimos un pequeño jardín en las inmediaciones, con un precioso estanque. Nos sentamos un buen rato contemplando las flores y los pájaros bañándose.
Nada más entrar, reconozco a un amigo de facebook, Enrique, a quien no conozco personalmente, pero con el que comparto inquietudes y búsquedas. Lo saludo y enseguida sintonizamos los tres. Es como si nos conociéramos de toda la vida. Seguramente, en el fondo, es así.
Ya en la sala, no muchas personas, unas veinte o veintidós.
Comienza Liquorman saludándonos uno a uno, sin palabras, con calma, desde la silenciosa y amorosa mirada del ser.
Una cuantas frases suyas que me llegan especialmente:
“El silencio aquí es la ausencia de una agenda personal”.
“Lo que nos hace sufrir es la historia que nos contamos sobre nuestro sufrimiento”.
“Espero que cuando salgáis de aquí lo hagáis sabiendo menos que cuando entrasteis”.
“Somos un movimiento de la presencia”.
“No falta nada”, dice Liquorman, con lágrimas en los ojos, después de mirar largo rato a una persona que ha compartido sus inquietudes existenciales más íntimas.
Esto es lo que más me llega de su enseñanza, su silenciosa y amorosa mirada desde el ser. Con esto me quedo.
José Luis Andrés.

Entrevista a Waine Liquorman:
https://www.youtube.com/watch?v=G_aSY8AIkCs





16 de junio de 2014

MEDITACIÓN (II). ECKHART TOLLE.



Muy bueno este vídeo de Eckhart Tolle, de 36 minutos de duración, subtitulado en español, titulado "Meditación del momento presente".

Comienza el satsang, con su fina y característica ironía espiritual, parodiando con gestos la “meditación formal” (tipo zazen).




Más adelante propone un ejercicio de conexión con el “cuerpo interior”:
“Si cierras los ojos, pones tus manos así (como en el vídeo) y te preguntas ¿cómo puedo saber, sin mirar ni mover las manos y sin tocar nada, que mis manos siguen ahí?

En la última parte plantea unas cuantas preguntas:

· “¿Puedes estar consciente, justo ahora, de que todo lo que percibes, piensas o sientes, puedes estar ahí sólo porque estás tú como el espacio de conciencia?”
· “¿Qué se siente ser tú?
· “¿Qué se siente ser tú ahora? Sin tener que recordar nada. Sin recordar tu historia.”
· “¿Cuál es la esencia de lo que eres?”
· “¿Puedes sentir tu propia presencia?”
· “¿Puedes sentir la presencia, que es la esencia de lo que eres?”
· “¿Puedes estar consciente de que estás consciente?”

Eckhart Tolle. Meditación del momento presente:



 



11 de junio de 2014

LA VIDA ES SUEÑO. IKKYÛ. MAESTRO ZEN Y POETA.

Ikkyû Sôjun (1394-1481) es el maestro Zen japonés más popular de la era Muromachi, la época del máximo esplendor del Zen.  Nació en un pequeño suburbio de Kioto; se dice que fue hijo ilegítimo del Emperador Go-Komatsu. A la edad de cinco años fue separado de su madre e ingresó como monje en el templo Zen rinzai de Ankoku-ji, donde aprendió cultura y lengua china. A los 13 años ingresó al monasterio Zen de Kenninji. Allí empezó a escribir poesía. Después de unos cuatro años deja el monasterio para irse a vivir con un ermitaño en el pequeño templo de Saikinji. Allí, Ikkyû se entregó a una práctica del Zen y llegó a tener una experiencia de kensho. Al año siguiente, con 20 años encontró un maestro con el que congeniaba, Kasô Sodôn. Este, aunque era abad del famoso monasterio de Daitokuji, vivía en una ermita junto al lago Biwa. Ikkyû se quedó allí durante nueve años. De él recibió el nombre de Ikkyû. En cierta ocasión, practicando zazen experimentó un gran despetar. Kasô lo reconoció como auténtico e inmediatamente le extendió un certificado, pero Ikkyû no lo ayudó; se dice que lo tiró al fuego, movido por su rechazo a los convencionalismos del Zen. Sin embargo, quedó con Kasô hasta la muerte de éste, cuando él mismo tenía 35 años.

A partir de ese momento, durante unos 30 años Ikkyû vivió una vida de monje vagabundo y contribuyó de un modo decisivo al acercamiento del Zen al pueblo. Se lamentaba de la decadencia de la vida monástica, que criticaba abiertamente y fomentaba el budismo de los seglares. Ikkyū era conocido por ser una persona problemática, que acostumbraba a beber en exceso. No obstante, no estaba solo y tuvo un círculo de notables artistas y poetas de la época. En ese período, desarrolló una relación con la cantante ciega llamada Mori que se convirtió en el amor de su vida.
Ikkyû se autodenominaba “hijo de la nube loca”. En su carácter hay mucha excentricidad, a la vez que una generosidad genial y risa cargada de lágrimas del humor popular. Le enfurecen la altanería de los nobles y la miseria de los pobres, y lo suelta en chistes mordaces. Se cuentan muchísimas anécdotas. Una vez, cuando iba vestido con harapos de mendigo, en la puerta de un rico le dieron medio céntimo. Más tarde, fue a la misma casa vistiendo un traje violeta de ceremonias. Le hicieron pasar a dentro y le ofrecieron una comida exquisita. Se levantó de la mesa, se quitó el traje, colocó la mesa con la comida delante del traje y dijo: “Esta comida no me la han servido a mí, sino al traje”.

Cuando tenía 60 años, sus discípulos le construyeron la ermita Shûon-an, en las afueras de Kyoto, convirtiéndose en centro de una comunidad de discípulos. Acudía mucha gente a él,  a la que guiaba en su estilo poco convencional. Llegó a ser nombrado abad de Daitokuji, pero siempre prefirió seguir viviendo en su ermita, donde murió a la edad de 87 años. Fue un importante poeta y tuvo una gran influencia en la evolución de la ceremonia del té japonés.

 

Templo Ikkyu-ji [4K] El jardín de Kioto Japón: 
https://www.youtube.com/watch?v=kugv50NRGyM




¿Qué es la vida?, un frenesí; 
¿Qué es la vida?, una ilusión, 
una sombra, una ficción, 
y el mayor bien es pequeño; 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son. 
Calderón de la Barca.

  



Nacido como un sueño
en este sueño de un mundo.
Qué tranquilo me siento,
yo, que desapareceré
como el rocío de la mañana.
(Recuerda mucho este poema de Ikkyû al de Calderón)
 
Uno reza por la vida del mañana
a pesar de lo efímera que puede ser.
Esta es la costumbre de la mente
que murió ayer.
 
La Naturaleza Original
significa no-nacimiento, no-distinción.
Así, sabía que la ilusión
es nacer, morir, renacer.


No moriré,
a ninguna parte iré,
aquí estará.
Pero nada me pregunten,
pues no contestaré
Ikkyû (verso de muerte).

 
 

2 de junio de 2014

SOBRE EL SILENCIO (I). GANGAJI

La enseñanza esencial de este linaje de Papaji y Ramana es la del Silencio. El Silencio que está antes de cualquier historia, durante cualquier historia y después de que todas las historias se han acabado. Esa consciencia silenciosa es tu naturaleza. Está siempre presente. Está siempre completa en si misma. Es, por su propia naturaleza, consciente, libre y despierta.
Como ser humano tienes la capacidad de reflejarte en aquello que es la fuente de tu atención, aquello que da a tu atención su capacidad de atender. Esa fuente es el cielo infinito de la espaciosa consciencia silenciosa. En cualquier momento de tu vida, tienes todo el permiso de simplemente estar silencioso, de simplemente estar en calma…de parar.

Cuando toda la actividad mental en torno a quién te crees que eres se detiene, se abre una grieta en la autoridad de la percepción, en la estructura de la mente. Te invito a entrar a través de esa grieta. Entra a través de esa abertura. Cuando lo haces, la mente ya no está llena de su última auto-definición. En ese momento, sólo hay silencio, y en ese silencio, es posible reconocer la realización absoluta:... la verdad de quien eres.

Todo lo que aparece, o ha aparecido alguna vez, aparece en el silencio. Todo lo que existe, existe en el silencio. Todo lo que desaparece, desaparece en el silencio. Este silencio siempre presente es lo que eres.

Mi mensaje central (activar subtítulos en español):