16 de marzo de 2014

PINTURA Y ESPIRITUALIDAD (I). REMBRANDT. EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO. HENRI NOUWEN.



"El sábado 26 de julio de 1986 a las dos y media de la tarde fui al Hermitage. Y allí estaba yo, delante del cuadro que había estado en mi mente y en mi corazón desde hacía casi tres años. Estaba maravillado por su majestuosa belleza. Su tamaño, mayor que el tamaño natural; sus abundantes rojos, marrones y amarillos; sus huecos sombreados y sus brillantes primeros planos, pero sobre todo, el abrazo de padre e hijo envuelto de luz y rodeado de cuatro misteriosos mirones. Todo esto me impactó con una intensidad mayor de lo que nunca hubiera podido imaginar. Hubo momentos en los que me pregunté si el original no me desilusionaría. Todo lo contrario. Su grandeza y esplendor hacía que todas las demás cosas pasaran a un segundo plano. Me dejó completamente cautivado. Realmente, estar aquí era volver a casa.
El cuadro estaba expuesto de la forma más adecuada, en una pared que recibía la luz natural de pleno a través de una gran ventana cercana situada formando ángulo de ochenta grados. Sentado allí, me di cuenta de que a medida que se acercaba la tarde, la luz se hacía más intensa. A las cuatro, el sol cubrió el cuadro con una intensidad diferente, y las figuras de atrás –que durante las primeras horas parecían algo borrosas- parecieron salir de sus escondites oscuros. A media que transcurría la tarde, la luz del sol se hizo más directa y estremecedora. El abrazo del padre y el hijo se hizo más fuerte, más profundo, y los mirones participaban más directamente  de aquel misterioso acontecimiento de reconciliación, perdón y cura interior. Poco a poco, me fui dando cuenta de que había tantos cuadros del Hijo Pródigo como cambios de luz, y me quedé fascinado por aquel gracioso baile de naturaleza y arte.
En él esta todo el Evangelio.
Este cuadro se ha convertido en una misteriosa ventana a través de la cual puedo poner un pie en el Reino de Dios".
HENRI J. M. NOUWEN. Ediciones PPC.

"Journey of the Heart: The Life of Henri Nouwen". Documentary (subtitulado en español):
https://www.youtube.com/watch?v=0U8M1gx5Rk4

 

 

10 de marzo de 2014

GAFAS (I). FIDEL DELGADO.

Sucede que cada cultura te pone unas gafas que filtran y tiñen la realidad, haciendo que unas cosas destaquen y que otras pasen desapercibidas o se vean distorsionadas. Sólo vemos lo que la cultura en la que vivimos nos dice que vale la pena ver.  Por ejemplo, en la cultura tradicional japonesa se valora mucho y se cultiva la sensibilidad para percibir la belleza de la naturaleza, no sólo la de los paisajes grandiosos y espectaculares, sino también de lo pequeño, de lo sencillo, que es de lo que trata el haiku. En occidente llevamos unas gafas diferentes de los japoneses. No son ni mejores ni peores, sólo son diferentes. No nos importa viajar lejos para visitar alguna impresionante cascada, un lago de montaña o un acantilado de la costa, pero apenas reparamos en la belleza de la naturaleza cercana, de lo pequeño, de lo sencillo.
Continuando con la imagen que he empleado antes de las gafas, diría que, además de las gafas que nos pone la cultura en la que hemos nacido, hay otras dos gafas que llevamos puestas, lo que en total hacen tres. Otras son las gafas que llevamos puestas por haber nacido en una determinada familia. Y ya por último están las gafas de nuestro ego, de nuestra personalidad, que tan bien describe el eneagrama. Son estas tres gafas las que no nos dejan ver la realidad tal como es.
Lo cierto es que nos cuesta mucho creer que los demás usan gafas distintas a las nuestras y, todavía más, que no ven mal con ellas. Cada uno cree que las suyas son las mejores y que el resto de la gente lleva unas gafas equivocadas, por eso intentamos convencerlos para que se pongan las nuestras, que son las únicas con las que verdaderamente se ve bien.
Cada uno puede hacer por librarse de esas gafas, pero sólo hasta cierto punto. Yo a veces miro y, aún poniendo todo de mi parte, no veo y otras miro y, sin hacer nada en especial, veo, y no sé muy bien por qué me pasa esto. Esa visión distorsionada y teñida de la realidad que a todos nos afecta me separa de la gente, no me deja percibir y sentir la belleza de la naturaleza o, más hacia dentro, mi verdadero ser. Hay momentos privilegiados en que esas gafas desaparecen y la sensación de separación también, entonces todo lo veo diferente y veo cosas que antes no veía, que mis gafas no me dejaban ver. Todo es cercano, sencillo, bello; la mirada es limpia, inocente y cálida. Hay quietud y silencio, aún en medio del bullicio y del ruido de la ciudad.


Fidel Delgado es psicólogo clínico y la experiencia que le dan décadas de dedicarse a acompañar a gente a morir le han impreso una visión del mundo muy particular que hace que sus charlas o monólogos no dejen a nadie indiferente. Se autodefine como un “titiripeuta”. Cree que el sentido del humor es algo muy serio. Imparte cursos de formación con títulos como “Déjate en paz” o “Los juegos del ego” valiéndose de recursos e utensilios propios de un payaso. Ha practicado yoga y zen, esto último en ocasiones de sol a sol; ha vivido en una comuna durante casi siete años, y empezó a dar cursos de formación por los hospitales mientras vivía itinerante en una roulotte. Todo, después de renunciar a su plaza como psicólogo adjunto al Departamento de Psiquiatría en la Ciudad Sanitaria de la Paz, de Madrid, hace ahora 26 años. Desde entonces la vida se ha ocupado de él y le ha empujado a explicar a los demás que sólo somos parte de algo que nos supera, y que no tenemos nada que temer.






2 de marzo de 2014

FOCUSING

Upaya significa "medios hábiles", y es un concepto del budismo mahayana que enfatiza el hecho de que los practicantes pueden utilizar sus propios medios o técnicas específicas para conseguir cesar el sufrimiento e introducir a otros en el Dharma. El focusing, al igual que el Eneagrama, del que ya he escrito en otras entradas, es un excelente "medio hábil", de gran ayuda para el despertar. Puedo afirmar desde mi experiencia que, sin ser algo milagroso ni espectacular, casi siempre que he hecho una sesión de focusing me he levantado al terminar bastante mejor de lo que estaba antes. Lo cual ya es mucho.

Focusing constituye una de las más importantes aportaciones del psicoterapeuta Eugene T. Gendlin, autor del libro “FOCUSING. Proceso y técnica del enfoque corporal”. Ediciones Mensajero.
Focusing es un proceso de toma de conciencia y de sanación emocional que trabaja con la experiencia corporalmente sentida. ¡Y se puede aprender fácilmente!
Otro aspecto realmente revolucionario del focusing es que, una vez que se aprende, no es necesario el terapeuta. En los cursos de focusing, una vez que se aprenden los seis pasos, eliges una pareja de focusing, y ella te guía a ti en la sesión y luego tú le guías a esa persona. Si tienes la sesión grabada, como la que pongo a continuación, tampoco hace falta una pareja de focusing.

Sesión completa de focusing guiada:


 SESIÓN DE FOCUSING

1º.- DESPEJAR UN ESPACIO
RELAJAR EL CUERPO:
* Concentrar la atención en sensaciones, en la respiración.
* Llevar la atención hacia el centro-adentro.
* Hacer un inventario (asuntos, problemas, preocupaciones, tensiones, personas).
* ¿Qué me impide estar ahora completamente bien? (no contestes; deja que lo que viene en tu cuerpo dé la respuesta)
DESPEJAR UN ESPACIO:
* Con los problemas, tensiones, etc.… que me ocupan y me preocupan aquí y ahora. No me enrollo. No entro en nada. Solamente saludo cada preocupación que aparezca.
* Con la respiración y la imaginación procuro sacarlos fuera y encontrar la distancia correcta.
* “Yo no soy del todo mis problemas”. Conecto con este nuevo espacio liberado.
ELIGIR ALGO PARA TRABAJAR.


2ª.- FORMAR LA SENSACIÓN-SENTIDA
* Deja que tu cuerpo escoja un problema para enfocarlo. Sin entrar dentro del problema.
* ¿Qué sensación tengo en mi cuerpo cuando recuerdo “el todo” de ese problema? (sobre todo en el abdomen, estómago, pecho, garganta). No es una emoción, es una sensación física: frío, desangelado, desamparado… Tarda de 2 a 5 minutos. No respondas enseguida. Sin etiquetar, sin ponerle nombre todavía. Es más sutil que fuerte. Al principio casi no se percibe. Es una sensación borrosa, vaga. Con la práctica le vas dando volumen. La ausencia de sentir es también un sentir. Incluso “nada” es algo que puede tener cualidades: “una nada gris”, “una espaciosa nada” o “una cansada nada”.


3º.- CONSEGUIR UN ASIDERO
* ¿Cuál es la cualidad de la sensación sentida? ¿Qué palabra, frase, imagen o gesto surge de esa sensación-sentida? (No como un plan previo, sabido, ni como deducción lógica). ¿Qué palabra-cualidad se ajustaría mejor? Como “apretado”,” pegajoso”, “asustado”, “bloqueado”, “inquieto”. “tristeza en el pecho”, “algo pesado en el estómago”, “una inquietud aquí”, “una nada vacía”. Deja que las palabras o imágenes provengan de la sensación. 


4º.- RESONAR
* Muévete una y otra vez entre la palabra (o imagen) y la sensación corporal sentida. Usa la respiración. Respirar…esperar. ¿Se ajusta bien?
* Si hacen juego, ten la sensación de emparejarlas varias veces.
* Si la sensación sentida cambia, síguela con tu atención.
* Cuando consigas un perfecto emparejamiento, las palabras (imágenes) son justo las correctas para esta sensación, entonces permítete el sentirlo durante 1 minuto o así.


5º.- PREGUNTAR (es como probar con diferente llaves)
* Se pregunta al cuerpo y se espera. Lo que viene deprisa es información antigua de tu mente.
¿Qué es lo que acerca de este problema me hace tan…? ¿Qué es lo más frustrante de todo esto? ¿Qué es lo peor? ¿Qué me impide? ¿Qué se interpone? ¿Qué debería suceder? ¿A qué me invita? ¿Qué pasos tendría que dar? ¿Qué es lo mejor de esto?
* Deja responder al cuerpo.


6º.- RECIBIR
Da la bienvenida a lo que vino, agradécelo. Alégrate de qué habló. Es solamente un paso en este problema, no el último. Ahora que sabes donde está, puedes dejarlo ahí y volver a él más tarde. Protégelo de voces críticas que te interrumpen. ¿Quiere tu cuerpo hacer otra vuelta del proceso del enfoque o es este un buen lugar para detenerse?            


23 de febrero de 2014

UNA NUEVA RELIGIÓN. JEFF FOSTER.



Cómo pasa el tiempo, o mejor dicho, cómo parece pasar el tiempo. Parece que ha pasado un año desde que comencé con este blog y sin embargo sigue siendo ahora.

No hay ninguna deidad externa o interna, sólo la Presencia misma, previa al tiempo y a la distancia. 
No hay ningún pecado, sólo una imaginaria desconexión de la Presencia. 

No hay ningún infierno, sólo el sufrimiento de hoy y el anhelo de volver a Casa. 

No hay ningún cielo, sólo el hecho de recordar hoy nuestro Hogar. 
No hay ninguna autoridad en esta vida, sólo Vida, estallando como todo lo que es y lo que no es. 
No hay cristianos, judíos, budistas, ateos o agnósticos, creyentes o no creyentes, sólo seres humanos perfectamente rotos, luchando por encontrar la luz en la oscuridad de ellos mismos. Pero, no hay tal cosa como alcanzar la luz cuando tú eres la luz, ni tampoco el amor cuando tú eres el amor; y la división entre el espíritu y la carne, la luz y la oscuridad, Dios y el diablo, lo sagrado y lo profano, lo santo y lo no santo, lo inmortal y lo mortal, el ser y el mundo, nunca sucedió, para nada. Y entonces, la nueva religión (del latín, religare, 'unir') es el descubrimiento de nuestra intimidad con la vida, una no-separación de aquello que buscamos, nuestro Hogar, más allá de todos los hogares mundanos. 
Jeff Foster

No tienes que cambiar tu religión para encontrar la Verdad. Pero debes estar abierto. Mooji:

16 de febrero de 2014

SUBIDÓN ESPIRITUAL (I). ADYASHANTI.

Que bien lo describe Lawrence Shainberg, en la pág. 279 de su libro “Zen Ambivalente”:

Cuando seis días más tarde finaliza el sesshin, me siento tan exultante que, durante las dos primeras noches no puedo dormir. Tengo un acceso limitado de mi experiencia de no escape, pero no dudo de que me ha transformado. Como de costumbre, mi júbilo dura dos o tres días antes de estrellarme. En esta ocasión, el retroceso parece peor que en cualquier otra, como una bajada de drogas. No puedo ni pensar en ponerme a trabajar. Las comprensiones que he obtenido en el sesshin son vagas e intelectuales. Una vez más, vuelvo a sentirme mal respecto a la práctica, con el Roshi, pero sobre todo conmigo mismo, por haberme dejado volver a seducir por el zen y sus vaporosos sueños de ecuanimidad.

 Dice ADYASHANTI al respecto en su libro “La danza del vacío”:

Una persona espiritual se puede volver adicta a subidones espirituales, y de esta forma se pierde la experiencia de la Verdad. No hay droga más potente que la experiencia espiritual.

Este problema perdurará mientras una parte de ti siga esperando el subidón de la experiencia.

El subidón de la experiencia espiritual va seguido del bajón espiritual.

Eso es lo que hace el yo. Persigue lo bueno y evita lo malo. Mientras la identidad siga ligada a este movimiento, aunque estés en un subidón espiritual que te parezca muy noble, nunca llegarás a ser libre.


El despertar espiritual no tiene nada que ver con ninguna experiencia de subidón. Si todo es Uno, cuando el péndulo está arriba el Uno es el mismo que cuando está en cualquier otro lugar.

El yo personal cree que cuando se siente mejor está más cerca de su verdadera naturaleza y que cuando se siente mal está más lejos. Pero después de vivir en este movimiento de “lo tuve pero lo perdí”, al cabo del tiempo ese yo deja de creerse su engaño. Comienza a entrever algo, a reconocer que la libertad no consiste en eso.

El buscador espiritual puede invertir toda su existencia y su identidad en esta experiencia pendular.

La iluminación en sí no es una experiencia. Y no es el subidón de ningún estado espiritual.

Los estados espirituales cumbre son de los escondites más efectivos, pues parecen muy dichosos y plenos. A pesar de tener esas experiencias asombrosas en ellos, cuando llegas a casa, después del trabajo, sigues dándole patadas al perro.

Las experiencias místicas son preciosas. En muchos sentidos son las experiencias más elevadas y placenteras que un “yo” puede tener.

Etapas del despertar. Adyashanti (activar subtítulos en español): 

10 de febrero de 2014

JARDINES ZEN (III)


TOFUKUJI. Es uno de los templos principales de la secta Rinzai del budismo zen .Hay varios jardines en los distintos recintos del Tofuku-ji. El jardín actual fue diseñado por el arquitecto paisajista Mirei Shigemori en la década de 1930. El templo cuenta con un gran número de arces japoneses. En otoño, la gente viene de todas partes de Japón para contemplar sus bellos colores.


SANZEN-IN. Desde Kyoto una sola carretera serpentea hacia el norte, por entre colinas, hasta el diminuto pueblo de Ohara, dónde se encuentra este templo. Construido por Shiba Hossi en el año 788 y pertenece a la escuela Tendai. Se llamó Ukiyi-en, Jardín de la Presencia Pura.                        Sanzen-in: https://www.youtube.com/watch?v=8ufKbsZAKsk


CHISHAKU-IN. Es el templo principal de la Escuela del budismo Shingon Chizan. Tiene un jardín para contemplar desde el interior del edificio, diseñado por Sen-no Rikyu, el gran maestro del té.   Chishaku-in: https://www.youtube.com/watch?v=cm6tsWLn_R4


VILLA IMPERIAL KATSURA. Su exquisita perfección, con sus elegantes parques ajardinados, nos da una idea de la vida de la aristocracia en los tiempos del shogunato. Terminada en cincuenta años, a partir de 1590, está considerada como uno de los pináculos de la arquitectura japonesa. Hay casas de té, pabellones para contemplar la luna, un salón de música. Los extraordinarios jardines fueron diseñados por el gran arquitecto paisajístico japonés Kobori Enshu, de quien se dice que aceptó el trabajo con dos condiciones: tiempo y fondos ilimitados.

MYOSHINJI. El tamaño de este templo zen es de una ciudad, una ciudad de templos en el interior de la ciudad de Kyoto. Destaca el jardín de Taizo-in.



2 de febrero de 2014

ZEN AMBIVALENTE. LAWRENCE SHAINBERG.

En ocasiones cómico, a veces irreverente, en otras devocional, pero siempre franco y honesto, ZEN AMBIVALENTE es el testimonio lúcido de un occidental embarcado en una aventura espiritual.
En este libro Lawrence Shainberg escribe de sus vivencias con reconocidos maestros zen a los que conoció personalmente y con los que practicó, y lo hace con total sinceridad, sin oculta nada, ni siquiera la cara “b” de esos maestros. Aparecen en sus páginas Alan Watts, maestros zen japoneses afincados en EEUU, como Kyudo Nakagawa Roshi, Eido Roshi, Maezumi Roshi, y americanos, como Bernard Glassman. El libro es también una lúcida crónica de la transmisión del zen a EEUU.

“Una de las restricciones del zen y de otras prácticas espirituales es que hay pocas personas que se puedan tomar siete días libres sin tener que renunciar a tiempo de vacaciones, y todavía menos que pudieran escoger pasar sus vacaciones de cara a la pared. Como la vida familiar es otro de los constreñimientos, la mayoría de los estudiantes son solteros, viudos o divorciados, y la mayoría de las parejas no tienen hijos o son lo suficiente mayores como para dejarlos en casa. Dado que la soledad y la desesperación psicológica son dos de los mejores catalizadores de la práctica, la mayor parte de la gente que circula por el zen y otros centros espirituales está formada por personas divorciadas recientemente” (pag. 250).


FUNCIONARIOS Y SOLTEROS

Al hilo de lo que cuenta Lawrence Shainberg en su libro, me viene a la memoria una anécdota. Ya no recuerdo si fue en mi primer sesshin o en el segundo. Sí recuerdo que era en Las Arenas, Bilbao, y que lo impartía Ana María Schlüter. Al final del sesshin, en la comida de despedida, ya se podía hablar y era una tradición establecida que los que hacían su primer sesshin se presentaran. Había una pareja joven, ella con rastas, de aspecto alternativo, que se presentaron. Dijeron sus nombres y de dónde venían. La chica dijo que trabajaba de administrativa. Había un vasco muy gracioso, entrado en edad y con bastantes años de práctica, que empezó a decir que esto del zen era para funcionarios y solteros, y para demostrar que esto era así, le preguntó a la chica de las rastas que dónde trabajaba de administrativa, y ella, un poco avergonzada, confesó que era funcionaria. Animado con la respuesta, propuso el vasco que todo el mundo se presentara y dijera en qué trabajaba, y resultó que de unas 45 personas que estábamos, sólo dos no éramos funcionarios: un mozo que trabajaba los veranos en una torre de vigilancia contra incendios y yo, que entonces estaba parado. Pues sí, aquel vasco tan gracioso tenía razón. Aunque yo también habría añadido a lo de “funcionarios y solteros”, algún parado cobrando la prestación de desempleo, como era mi caso.

From US Marine to Zen Monk [Documentary] 米海兵隊から禅僧へ [ドキュメンタリー]: