9 de noviembre de 2015

BAÑOS DE BOSQUE. SHINRIN-YOKU 森林浴

“Japón, el país que acuñó el término karoshi, muerte por exceso de trabajo, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques –que ocupan un 67% de su suelo– para recuperar su paz y equilibrio. El vocablo Shinrin-Yoku, acuñado en 1982 por el gobierno nipón, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un “baño de bosque”, como lo llaman los anglosajones. Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan también tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia.
Los pioneros en esta practica, los japoneses, planean que, en menos de diez años, contarán con 100 forest theraphy sites, bosques especialmente cuidados para que sus estresados ciudadanos practiquen el Shinrin-Yoku. Muchas empresas ya incluyen estos viajes entre sus ejecutivos o empiezan a dar tiempo a sus trabajadores para que practiquen lo que ya es considerado en el país nipón como “medicina tradicional” con carácter preventivo. Cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la caminata se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para que los participantes puedan comprobar la eficacia del tratamiento.
No sería muy raro que en futuro no muy lejano fuéramos al médico y este nos prescribiera paseos por el campo de dos a tres veces por semana, de una duración aproximada de una hora, durante tres meses y que nos citara después, para comprobar los resultados.”
Resumen artículo publicado en EL PAÍS.


Shinrin-Joku parece estar en la onda del Mindfulness o del maestro zen vietnamita Tich Nath Hanh. Los seguidores de ambos tienen como una de sus prácticas los paseos meditativos en la naturaleza con atención plena. De hecho, la Clínica de Reducción de Estrés Basada en la Atención Plena fue fundada por el Dr. Jon Kabat-Zinn en 1979 en Massachussets, EEUU, tres años antes de que se acuñara el vocablo Shinrin-Joku, así que es posible que haya influido en su surgimiento. Sin embargo, en el artículo se dice que Shinrin-Joku se considera en Japón "medicina tradicional". Entonces, ¿a qué tradición se refiere?
Yo diría que una influencia tradicional japonesa es, sin lugar a dudas, el Shinto, la antigua y originaria religión de Japón. En el Shinto los árboles y bosques son sagrados y, por ello, también pueden ser sanadores. Es raro encontrar un santuario shinto que no tenga un árbol sagrado. Estar en contacto con la naturaleza es estar cerca de la divinidad. Los primeros santuarios eran simplemente arboledas sagradas o bosques donde los kami estaban presentes.  Muchos santuarios todavía tienen en sus jardines uno de los grandes yorishiro originales, un gran árbol, capaz de atraer a un kami, rodeado de una cuerda sagrada llamada shimenawa.
Los japoneses creen que son especialmente buenos los paseos por bosques de hinoki (una especie de ciprés japonés) porque, según ellos, desprenden unos efluvios muy saludables.


Kumano Kodo
Otra influencia de Shinrin-Joku es la de las peregrinaciones, tradición muy arraigada en Japón, y más concretamente la de Kumano Kodo. Kumano Kodo discurre por bosques de las montañas de la Prefectura de Wakayama, en la península de Kii. Durante siglos, esta exuberante y escarpada zona fue considerada, y lo sigue siendo, como un lugar místico y sagrado, morada de los dioses sintoístas y el corazón espiritual de Japón. Allí se encuentra el santuario sintoísta de Kumano Nachi, que tiene su origen religioso en el antiguo culto a la naturaleza de Nachi-no-Otaki, que con 133 metros de altura y 13 metros de ancho, es la cascada más alta en Japón. En la península de Kii también se encuentra Koya san. 
La peregrinación de Kumano Kodo tiene mucho de un baño de bosque, Shinrin-Joku. Y un baño de bosque de unas dos horas de duración, como el que se describe en el artículo, se asemeja bastante a una pequeña etapa de Kumano Kodo.


Kumano Nachi Taisha

Un buen amigo mío, Félix Arce (ha colaborado en este blog con una entrada titulada SOBRE EL SILENCIO (II) que ha hecho la peregrinación de Kumano Kodo, hablando de esto me decía que la motivación de Shinrin-Joku y la de peregrinar por Kumano Kodo son diferentes. Y es verdad, tiene razón. Pero sucede que cuando se camina un buen rato conscientemente, con atención plena, las motivaciones, sean cuales sean, quedan atrás, y solo queda el canto de un pájaro, las hojas de otoño caídas, el olor a tierra mojada...
En Zaragoza los bosques nos caen un poco lejos. Hay que irse al Pirineo o al Moncayo. Pero a falta de bosques, buenos son parques y jardines. De esto hablo en dos entradas del blog tituladas PASEOS CONSCIENTES, una actividad que venimos haciendo en el grupo de facebook “Paseos conscientes en Zaragoza, España”.


Ordesa. Senda de los cazadores. Primavera.

26 de octubre de 2015

MEDITACIÓN (IV). JON KABAT-ZINN.

La meditación no aspira a desarrollar una filosofía muy elaborada de la vida o de la mente. No tiene nada que ver con el pensamiento, sino con atenerse a las cosas más sencillas. ¿Está usted, en este mismo instante, viendo? ¿Está oyendo? El que ve y el que oye, sin adornos de ningún tipo, es la mente original, la mente original despojada de todo concepto, incluido el concepto de “mente original”. Eso ya está aquí, ya está presente y, ciertamente, resulta imposible de perder.

La meditación no es una técnica, sino una forma de ser o, si el lector lo prefiere, una forma de ver, una forma de percibir y hasta una forma de amar.

La meditación no es otro modo de hablar de la relajación.



El rasgo distintivo de esa modalidad de ser a la que llamamos meditación es el no apego.

Hay veces que incluso los meditadores avanzados olvidan que la meditación no tiene nada que ver con el logro de algo especial, de llegar a un determinado lugar, sino con permitirnos estar precisamente donde estemos tal y como estemos y que, en ese mismo instante, el mundo sea también exactamente tal cual es.

La meditación consiste en descansar en la conciencia de lo que está sucediendo en el mismo momento en que sucede, sin alejarse de nada, por más molesto o doloroso que sea, por más que no queramos estar ahí, y sin perseguir ni obsesionarnos tampoco por ninguna experiencia, por más extraordinaria y placentera y por más que no queramos que desaparezca.

Jon Kabat-Zinn. Audio en español. Atención Plena en la respiración:









13 de octubre de 2015

SOBRE EL SILENCIO (IV). MOOJI.

Cuando un ser humano puede soportar su propio silencio, está libre.


Reconoce el silencio natural de tu propio Ser.
El silencio no es un comportamiento.
El silencio no es una práctica.
Es el perfume natural del ser.
Tratar de permanecer quieto no es la quietud.
Encuentra esa quietud dentro de ti que simplemente Es.
No hay nadie para practicarla.
Solo se puede reconocer.
Está aquí.
No se esconde.
No se apresura.
Simplemente deja de identificarte con el pasado,
futuro, presente o con cualquier imagen personal de ti.
Mantente abierto a ser nada.
Ninguna cosa. De manera que simplemente en tu interior seas como un espacio.
Pero este espacio no es inerte, sino un espacio lleno de vitalidad.
- Aún así, no te definas como vitalidad.
No te definas para nada.
Simplemente permanece en la propia atención natural.
Se consciente ahora de ese silencio y ese espacio que no requiere esfuerzo.
Tú no sabes si está adentro o afuera.
No hay borde, no hay frontera para tu ser.
Confirma esto.


Manteniéndote en Silencio o Silencio espontáneo:









28 de septiembre de 2015

UN DÍA ORDINARIO EN LA VIDA DE ECKHART TOLLE.

¿Cómo es un día ordinario en tu vida?
Muy simple. Yo pienso relativamente poco. En la vida diaria, si estoy con una persona, la escucho hasta que las palabras surjan, o si estoy en la calle comprando también tengo pocos pensamientos y reacciones. Las situaciones son como son. La vida es muy simple. Muy pocas veces pienso en el pasado y la atención está en la simplicidad. El momento presente siempre es bastante simple porque es solamente eso. La consciencia está en la simplicidad del momento presente. Hay paz incluso si algo no va bien. No llevo encima una identidad. Por ejemplo, en la enseñanza espiritual, la gente me llama maestro espiritual y ellos piensan que es mi identidad pero yo lo veo simplemente como una función. Cuando estoy con un grupo de personas y estoy hablando, entonces soy el maestro espiritual, pero en el momento en que salgo de la sala dejo de ser el maestro espiritual inmediatamente y solamente hay una consciencia abierta que no lleva una imagen de quien soy. Porque cada imagen que llevas te va a conducir al sufrimiento. Voy por la calle sin ser nadie en particular, simplemente un espacio consciente. Das un paseo no como una persona sino como un espacio consciente, o estás tomando un café no como una persona, pensando en tu historia personal, simplemente como un espacio consciente, sin llevar las constantes definiciones de quien soy o hablándome de mi vida con esa voz interior que me cuenta cosas de mi vida: “no estoy contento con mi vida” o cosas así que son cuentos, pensamientos. Estas complicaciones, afortunadamente, no las tengo.
Extraído de la entrevista de Alberto D. Fraile Oliver a Eckhart Tolle.

Cómo es un día en la vida de Eckhart Tolle (subtitulado en español):





14 de septiembre de 2015

LEONARD COHEN (I). MONJE ZEN.

En 1994, con 60 años, Leonard Cohen ingresó en el Monasterio Mount Baldy Zen Center. Dos años después, fue ordenado monje, con el nombre de Jikan, que significa silencio, y sirvió como asistente personal de su maestro zen  Khoizan Joshu Sasaki.
“Después de la gira de ‘The Future’, caí en picado. Había bebido muchísimo y mi salud estaba tocada.  Así que decidí retirarme, cuidarme como nunca lo había hecho. Al fin y al cabo, un monasterio zen es un lugar de rehabilitación para personas desquiciadas por la vida”.
En 1993, Cohen llevaba veinticinco años practicando zazen, guiado por Sasaki Roshi, maestro zen japonés de la escuela rinzai. Según él “una rama militar, una especie de marines del mundo espiritual, por su rigurosa disciplina. Es como un campamento de boy scouts para gente rota. Pero es una buena vida. Te levantas a las tres de la mañana, te pasas trece horas meditando y cinco trabajando: cortas verdura, das de comer a las gallinas o limpias lavabos. Me encanta. Es perfecto. No podría ser peor”.
Todo empezó a finales de los años sesenta con un sesshin en el monasterio Mount Baldy. Después de tres días de intensa práctica, se convenció de que “aquello era la venganza por la Segunda Guerra Mundial. Con un maestro japonés, Roshi, y un monje alemán, Geshin, a la cabeza del centro, tenían a un montón de chicos norteamericanos andando con sandalias por la nieve a las tres de la madrugada”.
Sin embargo, algo quedó en él. Durante los años setenta y ochenta, pasó tanto tiempo dentro como fuera del monasterio. Llegó a romperse dos veces la rodilla.
En 1993, Cohen se hizo construir una pequeña cabaña de madera en el monasterio, para uso personal, y decidió permanecer con el Roshi hasta absorber completamente su enseñanza.


La meditación hizo su trabajo y, gradualmente, fue disolviendo la angustia que se había incrustado en el corazón de Cohen: “La meditación no es lo que piensas. Te sientas en absoluto silencio y tu mente empieza a repasar todas tus películas. Durante ese proceso, te vuelves tan familiar con los guiones que mantienes en tu vida que acabas hartándote de ellos. Entonces comprendes que la persona que crees que eres no es más que un complicado guión en el que gastas la mayor parte de tu energía. Tras un examen más minucioso, descubres que tu personalidad te asquea. Y eso es porque en realidad no eres tú. Si te sientes lo suficientemente aterrado por esa personalidad, espontáneamente permites que se desvanezca. Y entonces, si tienes suerte, puedes experimentarte a ti mismo sin la distorsión de esa personalidad. Ese es, en esencia, el proceso de zazen, la filosofía de Roshi”.
Mientras practicaba, también componía. “Sentado en meditación, he terminado una larga canción”. En su cabaña disponía de un sintetizador con el que compondría las canciones para su siguiente disco, “Ten New Songs”.


Entrevista a Leonard Cohen en Mount Baldy Zen Center. Activar subtítulos en español:
https://www.youtube.com/watch?v=cSzkEPq3cUo





31 de agosto de 2015

ETIQUETAR (II). COMPARAR. JUZGAR. SERGI TORRES.

Hace poco estuve en una conferencia de Sergi Torres en Zaragoza. Me llegó especialmente un ejercicio que propuso al final del acto. Se trataba de comer conscientemente un gajo de mandarina. En una entrada reciente del blog, titulada ATENCIÓN PLENA, hay una meditación guiada similar, “comer una pasa”, de Jon Kabat-Zinn. También  Tich Nhat Han hace algo parecido.
Ante una inminente experiencia, como la de saborear una mandarina, pueden suceder dos cosas: que pase desapercibida porque estemos haciendo otra cosa a la vez, como por ejemplo hablar o ver la TV, o que inmediatamente en la mente se abra una carpeta con el nombre “mandarina” y seguidamente se desplieguen una colección de etiquetas, con nombres como dulce, amarga, insípida, ácida, etc.; entonces la mente compara y busca qué etiqueta de estas encaja mejor con el sabor que estamos experimentando y, a continuación, emite un juicio, como por ejemplo, está buena.
Saborear un gajo de mandarina es algo muy simple pero, como la mayoría de nuestras experiencias, está contaminada por etiquetas del pasado. Sin embargo, el ejercicio que propuso Sergi consistía en saborear un gajo de mandarina como si fuera la primera vez que la probábamos, cuando no sabíamos a qué sabía una mandarina, ni cómo se llamaba ese fruto, olvidándonos de cualquier etiqueta anterior. Cuando esto ocurre, no hay nadie saboreando, hay consciencia, presencia, sólo hay sabor, y el sabor es el que es, sin etiquetas.
Sucede lo mismo con otras muchas experiencias. Recuerdo cuando he viajado al extranjero y he visitado una famosa plaza de alguna ciudad cómo, inmediatamente, se ha abierto en mi mente una carpeta titulada “plazas”, seguidamente he comparado, he juzgado y mi comentario ha sido: “pues esta plaza no está mal, pero la de Praga era mucho más bonita”. Y es que el comparar siempre conlleva un etiquetado previo y un juicio posterior. En otra entrada del blog hablaba del ETIQUETAR. Y nos sucede lo mismo cuando nos relacionamos con las personas. También se abre en nuestra mente la correspondiente carpeta titulada “amigo”, “compañero de trabajo”, “inmigrante”, “español”, etc. Y seguidamente comparamos, juzgamos y actuamos en consecuencia.


Sergi Torres Zaragoza 2015 (Esta charla es en el Centro Pignatelli. No es a la que yo me refiero en el escrito. Esta fue un par de meses después):













                

27 de julio de 2015

PINTURA Y ESPIRITUALIDAD (III). IKE NO TAIGA 池大雅

Ike No Taiga (1723-1776). Pintor y calígrafo japonés nacido en Kyoto durante el periodo Edo. Ya los seis años empezó a ser instruido en caligrafía y budismo en el templo zen Manpuku ji, con el que mantuvo una fuerte conexión el resto de su vida. La mayoría de sus obras reflejan su pasión por la pintura clásica china de las épocas Yuan y Ming (llamada en Japón bunjin-ga), aunque también incorporará técnicas modernas y revolucionarias en sus pinturas. Es autor de numerosos paisajes sobre los lugares más bellos de su país, colmados de lirismo y poesía. Peregrinó a menudo por las montañas de Japón buscando inspiración. Amigo de Busón, juntos perfeccionaron el bunjin-ga.


Decían de él diferentes críticos de la época:

"Cuando Taiga recibía sus honorarios por una pintura, abría un abanico para que el dinero fuera depositado encima. A continuación lo deslizaba en una caja que tenía al lado, sin romper el sello ni tan siquiera tocarlo. Decía que si lo contaba, se despertaría en él cierto afán de codicia por insignificante que fuera, lo que sería malo. Ya que el don de la pintura era un tesoro que el cielo le había concedido, decía que el dinero que recibiera lo utilizaría sólo para cosas como arroz y mijo. La caja que tenía a su lado se la pasaba a quienes le llevaban productos alimenticios, diciéndoles que contenía regalos del cielo, que cogieran algo y prosiguieran su camino. Los comerciantes habrían la caja, sacaban el dinero, cobraban su cuenta y se marchaban.
-Volved cuando haya más- decía Taiga.
De este modo evitaba tener que tocar el dinero con sus manos".


"En la actualidad hay unas diez personas que pintan bien. Pero si no hablamos de técnica, Ike no Taiga es el único entre ellos que ha renunciado al mundo corrompido. Yo le conozco de antes y he oído hablar de lo que ha hecho, y lo cierto es que tiene todo el aire de un eremita de antaño. Cuando coge sus pinceles, la verdad es que no hay un ápice de vulgaridad en lo que ha pintado".


"Le tenían sin cuidado los convencionalismos, estaba por encima de las cosas materiales y de los intereses mundanos. Era natural que sus pinturas fuesen maravillosas".

Felicidad de la pobreza noble. Koji Nakano. Maeva ediciones. Páginas 85, 88 y 89.